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Algunas implicaciones políticas de las emergentes economías de las remesas

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Algunas implicaciones políticas de las emergentes economías de las remesas


Por Scott Robinson.
Profesor de antropología de la Universidad Metropolitana, México, D.F.

La presente escala del envío de las remesas a todos los países de Mesoamérica junto con el activismo cada vez más pronunciado de las diversas asociaciones de emigrantes esta reconfigurando las relaciones de poder en cuanto a los partidos políticos tradicionales, a las autoridades locales y en cuanto a los respectivos mercados y operadores de la transferencia de las remesas; estos procesos acontecen en paralelo y afectan los escenarios políticos a distintos niveles donde se confeccionan las plataformas electorales y las políticas públicas respectivas.

El neoliberalismo ha resultado más exitoso como proyecto político que como proyecto económico; las transformaciones sociales logradas últimamente han debilitado las bases para una lucha de clases organizada y también a los canales para una movilización efectiva del descontento popular.- Portes y Hoffman, 2003:771.

El hecho fehaciente de la debilidad de las economías golpeadas por los efectos del neoliberalismo, donde se privatiza la ganancia y se socializan los costos y riesgos, hace voltear a ver el tema de las remesas como algo cada vez más estratégico. Pero su incorporación a las políticas públicas y su impacto en la política en América Latina es un asunto complejo. Conforme la actual estrategia de desarrollo del modelo económico neoliberal no produce un aumento en el ingreso de la mayoría de las familias en los países al norte de Costa Rica y al sur del Río Bravo, y mientras las tasas de emigración aumentan, se van transformando las respectivas economías nacionales. Hoy día las remesas enviadas a casa por las distintas categorías de emigrantes ahora constituyen el primer rubro de los ingresos de divisas y el sostén de un buen porcentaje de las familias desde México hasta Nicaragua.2 Estamos ante una nueva condición regional: la Mesoamérica de las remesas.3En estas economías emergentes de remesas se gesta un novedoso proceso político donde los grupos de emigrantes en el Norte hoy día ejercen una presión al interior de sus países y localidades de origen al tiempo que los recursos enviados desde afuera ahora comienzan a rebasar los recursos fiscales que los respectivos estados nacionales invierten en las regiones y municipios receptores. Es un proceso nuevo que transcurre en dos pistas paralelas: en los circuitos del poder político de los partidos, de las autoridades locales y de las organizaciones de los emigrantes y al tiempo en la creciente red de operadores de transferencia de dinero, comerciales y sin fines de lucro.

Los acontecimientos en estos dos escenarios no sólo pone o pondrá en entredicho la autoridad tradicional de algunas instituciones del Estado, según las particularidades de cada caso, sino también implica una rearticulación del poder político y en menor grado el poder económico en un futuro cercano. Las organizaciones de las respectivas diásporas hoy constituyen nuevos actores con una inercia positiva significativa en los escenarios políticos nacionales, muchas veces rebasando la visión estratégica de los partidos políticos tradicionales y su capacidad de generar propuestas viables ante los reclamos de su clientela. Como consecuencia, ahora se vive una etapa de transición en la región, donde el respectivo proceso político en distintos contextos y países se adapta al hecho contundente que los que ahora apoyan la estabilidad social con sus envíos de recursos, y una creciente proporción de las inversiones para el desarrollo local, no tienen aún una representación eficaz en el reparto del poder en casa. Las implicaciones de esta condición asimétrica es el tema de este ensayo.

La iniciativa para conceder el voto a los mexicanos en el extranjero recién enviada a la Cámara de Diputados federal en México no es un acto bondadoso de políticos visionarios.4 Más bien, es el resultado de una larga campaña de cabildeo para adquirir el derecho del voto para los 10.5 millones de ciudadanos mexicanos que hoy viven y laboran en los EE.UU.(cerca de 4 millones de los cuales comparten el status de ser "ilegales"), y envían a sus familias más de $14.5 mil millones de dólares este año.5 Se estima entre 2 y 3 millones de centroamericanos en los EE.UU., que enviarán a casa en 2003 más de $5.5 mil millones de dólares.6 Al tiempo, el reciente reclamo del voto en el extranjero por parte de la emigración salvadoreña es otro ejemplo de esta demanda de la representación política en función de los recursos enviados.7 Son los dos ejemplos más visibles, mientras en el caso de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua las diversas coaliciones de los respectivos emigrantes aún no cuentan con el suficiente consenso y/o peso político para exigir el voto de sus ciudadanos en el extranjero, pero sí la distribución de una "matrícula consular".8 Sin embargo, es predecible que tal iniciativa legislativa no tarda en ser presentada en estos países también, mientras proceden las negociaciones en México y El Salvador para lograr la aprobación del voto solicitado. No es descabellado afirmar que el próximo lustro mostrará una cronología desigual, pero donde al final de cuentas la movilización de las respectivas diásporas para alcanzar el voto provocará cambios correspondientes al interior de cada escenario político nacional.

La teorización sobre esta condición transnacional de la política por parte de las organizaciones de los emigrantes de cada emigración nacional es aún en su etapa incipiente. Guarnizo, Portes y Haller argumentan, a partir de una muestra de migrantes dominicanos, salvadoreños y colombianos, que la acción política tradicional dista de ser extensiva, disidente y -desterritorializada-, como argumentaron algunos; mas bien, es una actividad ejercida por una minoría reducida, transcurre en ambos polos del circuito migratorio, se realiza en jurisdicciones territoriales específicas y tiende a reproducir las jerarquías de poder asimétricas existentes.9 La amplia etnografía de otros casos confirma esta hipótesis, a mi juicio.10 Sin duda, se trata de un proceso que transcurre en los vericuetos de las negociaciones, a distintas escalas y entre distintos actores, con pesos distintos, que ahora está transformando los linderos tradicionales y la legitimidad de los actores de cada comunidad política, y que puede modificar a mediano plazo el actual poder del estado, su soberanía y la configuración de sus instituciones.

No es ninguna novedad el hecho que los partidos políticos tradicionales no han prestado mucha atención al fenómeno de sus respectivas diásporas nacionales, el papel de las remesas en el diseño de las políticas públicas y el reclamo para el voto en el extranjero. Se puede argumentar, también, que las respectivas elites nacionales observan con ojos aprobatorios el dramático crecimiento en el envío de las remesas y la afinaciones al registro de las cuentas nacionales por parte de las autoridades financieras de los Bancos Centrales así lo indica (con la excepción de Guatemala). Pero la desidia de los partidos hace juego con el silencio de las elites financieras ante el tema de las migraciones masivas, porque ambos grupos se benefician de la huida y ausencia de una disidencia potencial a su liderazgo, poder y la injusticia social reinante, mientras el sector financiero lucra con las jugosas comisiones para transferir las remesas a casa en circunstancias donde las redes de comunicaciones son raquíticas y el acceso a las instituciones bancarias limitadas, sobretodo en las áreas rurales. La cercanía con los Estados Unidos había consolidado este panorama, por lo menos hasta finales del año 2001 cuando el ataque del 11 de septiembre justificó un endurecimiento del control de las fronteras que varios grupos estadounidenses de corte anti-inmigrante había pregonado desde un tiempo anterior.11 Ahora México colabora activamente con esta estrategia colocando un filtro más estricto, pero aún permeable, en su frontera sur. El hecho ha subido el costo en todos los sentidos para la migración de procedencia centroamericana, pero se especula que no lo ha reducido de manera significativa. La Mesoamerica de las remesas sigue exportando sus hijas e hijos al Norte.

Se puede argumentar que las elites tradicionales comparten muy poco compromiso con una vigorosa estrategia para atenuar la migración y a la vez reducir los costos de transferencia de las remesas. Sería ingenuo pensar que estos grupos dominantes están dispuestos a sacrificar alguna proporción del negocio lucrativo que hoy controlan en sus respectivos países. El flujo de emigrantes que salen al Norte se traduce en más remesas que entran, y estos recursos ahora patrocinan algunos proyectos de desarrollo local y así se reduce el reclamo para el financiamiento de los mismos con recursos fiscales. No es exagerado pensar que la emergente condición de economía de remesa es motivo de satisfacción para algunos pocos, quienes al seguir la política actual de laissez faire no necesitan sacrificar sus rentas cobradas al Estado por medio de los contratos y concesiones que sus privilegios permitan; es decir, conforme los gobiernos no necesitan desviar más recursos fiscales a programas sociales y productivos que hoy se cubren en parte con las remesas enviadas, se "liberan" estos fondos en los presupuestos para los negocios y prebendas tradicionales. El fuerte y creciente envío de remesas, junto con las acciones de las organizaciones civiles de los emigrantes (HTAs), pueden atenuar la demanda para servicios públicos más eficaces y políticas sociales más distributivas, y de esta manera se comprende la relativa complacencia de las elites ante el fenómeno de la emigración que produce recursos sin representación en los pasillos del poder. De manera audaz, los liderazgos políticos ahora pueden invertir en programas de apalancamiento de cantidades de recursos con los donativos de las organizaciones de los emigrantes para lograr beneficios locales y alianzas políticas que benefician a los partidos tradicionales. Hay que reconocer la astucia de los programas genéricamente conocidos como el tres por uno, donde el sacrificio de recursos públicos es reducido y se logra "amarrar" a los emigrantes con sus respectivos localidades y autoridades (y a veces con banderas partidistas que no son suyos), todo en base de recursos privados o donativos enviados por los emigrantes a través de sus organizaciones o de manera individual.12 Es común que los migrantes sean tratados con paternalismo y como una fuente conveniente de recursos por parte de los programas oficiales.

En este contexto también se observa cómo se alejan las organizaciones de los emigrantes del liderazgo tradicional de los partidos políticos, organizaciones encumbradas en sus luchas electorales donde la garantía de una clientela leal, alcanzable vía medios cercanos y en casa, es mucho más atractiva que el riesgo de promover a futuro el apoyo entre ciudadanos lejanos que pudieran obtener el voto si los partidos aceptaran la propuesta como una prioridad suya. Hay un claro distanciamiento entre los partidos tradicionales de centro y centro derecha, cuyos liderazgos están ligados con las elites comerciales y financieras con poco o nulo compromiso con la condición o los reclamos de los emigrantes en los distintos países de la región; sus integrantes más bien lucran con la pobreza ajena y los medios de comunicación que ellos controlan difunden con un tono triunfal el aumento mensual o trimestral de las remesas recibidas. La prensa hondureña y nicaragüense es ejemplar en este sentido y el gobierno guatemalteco ni siquiera contabiliza oficialmente el rubro de los envíos de su millón de compatriotas fuera.

Uno pregunta por qué la administración del PAN en México recién (septiembre 2003) envió la iniciativa al poder legislativo para legalizar el voto de los mexicanos en el extranjero si no fuera por el compromiso de campaña del Presidente Fox, y como pieza en una estrategia de trueques legislativos. En la medida que el modelo de desarrollo sigue favoreciendo a las fuerzas del mercado, donde el Estado juega un papel cada vez menos influyente, es muy improbable que la tasa de crecimiento del producto nacional en la región genere más empleo, y como consecuencia, el ritmo de migración se mantendrá si es que no crezca. La fórmula simplista en que cada ciudadano es visto como empresario potencial, premisa presente en los programas de estos partidos, probablemente no convocará a muchos allegados en las clases emigrantes. Estos partidos de corte conservador mantienen una relación ambivalente con la emergente economía de remesas; por un lado desconfían del voto de los que se han ido por razones económicas o políticas, y los intereses de algunos de sus sectores influyentes están vinculados con el actual sistema usurero de la transferencia de las remesas.

El caso de los partidos de centro izquierda, donde los haya, implica una situación más compleja. Su liderazgo sueña con percibir una cosecha de votos potenciales entre los ciudadanos en el Norte, pero al mismo tiempo en el plano de la lucha por el poder y el suministro de servicios reclamados por su tradicional base social hoy entran en una suerte de competencia con la proliferación de organismos no gubernamentales cuyos objetivos y mensajes muchas veces compiten con ventajas con la capacidad de estos partidos para aglutinar apoyos y resolver las necesidades sociales en el ámbito local. Esto puede ser producto de la marginación de estas instituciones políticas del proceso de cúpula en la región, donde se diseñan las políticas públicas de impacto social, además de su débil capacidad para proponer programas operativos, y su condición frecuente de ser coaliciones frágiles de disidentes antes militantes de organizaciones clandestinas en las muchas luchas internas y conflictos armados en toda Mesoamerica. Mientras se reconoce, en el caso de México, que desde la campaña de 1988 hubo iniciativas para movilizar recursos y apoyos políticos entre los emigrantes mexicanos en los EE.UU., hoy solamente los candidatos a la presidencia de El Salvador dedican un módico esfuerzo para hacer proselitismo entre sus conciudadanos en el Norte.13 No se observa semejante actividad entre los políticos guatemaltecos, hondureños y nicaragüenses, salvo las visitas a sus conciudadanos a cargo del erario público. No cabe duda que estamos ante una transformación de lo que ha sido la "comunidad política" en tiempos recientes, y la creciente transnacionalización puede modificar conceptos tradicionales de la soberanía y de las lealtades en espacios distintos pero vinculados.

A esta revisión a brocha gorda del panorama de los procesos políticos locales entransición no se puede ignorar el peso y la influencia de las autoridades municipales, recién elegidos, después de su retorno a casa desde una etapa como emigrante a los EE.UU. Ahora hay alcaldes en casi todos los países de la región (un dato imposible de comprobar) quienes fueron al norte, muchas veces en calidad de ilegales, trabajaron y regresaron a casa, para después ingresar a la política local, no necesariamente con un largo compromiso con los partidos tradicionales. No tengo noticias de algún estudio extenso al respecto. Pero es plausible pensar que en los escenarios rurales la influencia de la economía de remesas y las transformaciones diversas que el vaivén de los emigrantes saliendo del país para trabajar y retornando periódicamente para las fiestas, o para reintegrarse temporal o definitivamente a sus comunidades, ha impreso modificaciones en el ejercicio de los poderes locales.

Las redes en plena expansión, entre municipios y las comunidades de sus emigrantes en el Norte, es una novedad que en efecto representa el espacio político permeable entre las organizaciones de los emigrantes que suelen desconfiarse de los partidos tradicionales y estos últimos. Estas organizaciones no tienen una historia de ser muy estructurados en su liderazgo interno, comparten una desigual capacidad de convocatoria en las ciudades y regiones de su influencia y aún no consideran a sus actividades y presupuestos sujetos a las normas de transparencia y rendición de cuentas que exigen los recursos que ahora administran. La permanencia de su membresía es otro reto, para los migrantes desacostumbrados a participar en organizaciones civiles. Las nuevas autoridades que son ex-migrantes representan la interfase entre las organizaciones (conocidas en la literatura como Hometown Associations, HTAs) y los partidos, alianzas que pueden ser inestables y de carácter pragmático para ambos lados, pero que probablemente serán más frecuentes. Considero este grupo selecto de alcaldes municipales la vanguardia innovadora en este proceso incipiente de rearticulación de las comunidades políticas, en casa y en el Norte.

Para completar este perfil de la dimensión política de las emergentes economías de las remesas, es menester revisar los argumentos en las condicionantes de la autorización del voto de los ciudadanos emigrantes en el extranjero, concretamente en los Estados Unidos. Se centran en las figuras jurídicas constitucionales que delimitan las condiciones para el voto, la identificación del ciudadano y del votante registrado, la logística para registrar a los ciudadanos afuera del país, y el mecanismo del voto en sí cuando llegan las elecciones. La instancia de "credencialización" de los votantes y la red consular son las instancias clave del Estado en este asunto. Si no hay la voluntad política para conceder este derecho, es evidente que no habrá avances. En la medida que las organizaciones formales e informales de los emigrantes vayan desplazando al liderazgo de los partidos en los escenarios municipales y regionales, desde donde sale el flujo continuo de la migración, es probable que la oposición al voto en el extranjero, registrada hasta hoy, será repensada y modificada.

Una vez rebasada la oposición al voto en los Congresos y Asambleas nacionales respectivas, el mayor impedimento será la cultura administrativa de la red de consulados, cuyo trabajo históricamente no está dirigido al servicio de sus ciudadanos pobres e ilegales. Los sistemas de credencialización son modernos y accesibles vía redes digitales seguras (por ejemplo, el IFE en México y del Centro Nacional de Registros que expide el Documento Único de Identidad, DUI, en El Salvador). La cuestión del voto vía Internet sigue problemático, por razones de seguridad y la falta de una cultura de uso por parte de los emigrantes; por lo tanto los consulados a futuro serán responsables de la colocación y administración de urnas en sus respectivas jurisdicciones.

En el plano relacionado con el dinámico mercado de la transferencia de las remesas, se observa una mayor competencia, y así una reducción de los costos, mayores puntos de acceso a cajas automáticas de los bancos comerciales y alianzas novedosas, por ejemplo, entre empresas privadas y el sector de cooperativas de ahorro y crédito popular. La empresa VIGO, con alrededor de 2500 puntos de recepción de remesas en los EE.UU., ha negociado un convenio durante 2002 con la Liga Mundial de las Cooperativas,14 con sede en Madison, Wisconsin, quien a la vez ha fomentado la Red Internacional de Remesas y ha exhortado a sus ligas constitutivas de uniones de crédito en distintos estados de la Unión Americana ofrecer servicios de ahorro y crédito junto con la transferencia de remesas al costo más bajo en este mercado para las respectivas poblaciones de emigrantes latinos en sus territorios.15 Este sector latino, independiente de su condición legal, no ha sido atendido tradicionalmente por estas instituciones financieras al interior de los EE.UU. Desde que se inició la operación de este acuerdo, han disparado de manera dramática el volumen de envíos por medio de las uniones de crédito rural participantes en México (AMUCSS), y las federaciones de cooperativas de ahorro y crédito en Guatemala (FENACOAC), El Salvador (FEDECACES), Honduras (FACACH) y Nicaragua (FENACOOP). Este hecho representa en efecto el inicio de un crecimiento y eventual consolidación del sector de micro finanzas o micro bancos cuyos cuenta habientes se están capitalizándose por medio de la recepción de remesas. Este nuevo servicio también significa una mayor competencia con la banca comercial además de los muchos remeseros comerciales existentes en este mercado lucrativo; con mayor integración de tecnologías digitales el costo de la transferencia puede bajar aún más, conforme más personas estén bancarizados.

En México, la Ley Federal de Ahorro y Crédito Popular (2001) fomentó una reorganización de lo que ahora se llama el Banco de Servicios Financieros, BANSEFI, que reglamenta las siete categorías de instituciones de micro finanzas que ahora pueden recibir remesas desde los EE.UU., aunque no todos están certificados para ofrecer el servicio todavía.16 México es el único país en la región donde una institución del Estado coordina un sector del mercado de remesas, y de facto puede fijar a futuro un común denominador para el costo para las transacciones. En todos los países de la región, la banca comercial lucra con las comisiones para la transferencia del dinero de los emigrantes, pero el costo de ampliar su actual red de sucursales y cajas automáticas (que requieren ser alimentadas por camiones transportadores de valores) discrimina en contra de un mayor crecimiento. Este hecho significa que las instituciones de micro finanzas tendrán que modernizarse al tiempo que amplían sus servicios para su clientela peri urbana y rural. Es probable que el próximo paso consiste en el uso de tarjetas inteligentes y/o de débito (smart cards), como sustituto del dinero en efectivo, lo cual constituye un reto para el cambio de cultura monetaria implícita en esta sustitución de un objeto simbólico de valor como es el dinero en efectivo.

Estamos en la etapa inicial de la configuración de una nueva economía política regional de las remesas. La falla innegable del modelo de desarrollo neoliberal en materia del crecimiento del empleo, la reducción de la pobreza y mayor inversión en regiones rurales, nos obliga a revisar el creciente valor estratégico de los envíos de recursos de los millones de emigrantes de la región mesoamericana; no para suplir los déficits con el producto del sudor ajeno, como rezan discretamente ciertas elites de corte tradicional, sino afinando nuestro análisis del proceso político que acompaña este proceso económico con el fin de sugerir y negociar políticas públicas relevantes y a la altura de las oportunidades y normadas por los criterios de la equidad social y la seguridad alimentaria. Es un tema que los partidos políticos son renuentes a enfrentar, al tiempo que las organizaciones civiles de los emigrantes apenas toman conciencia de su peso y trascendencia potencial en este escenario emergente. Es hora de alianzas novedosas, una actitud experimental ante las políticas públicas relevantes, decisiones audaces y una comprensión del nuevo escenario por parte de las organizaciones internacionales comprometidas con el desarrollo.

Notas
1 Alejandro Portes y Kelly Hoffman, "Latin American Class Structures: their composition and change during the Neoliberal era", Latin American Research Review 38,1:41-82, 2003.

2 En México, sólo 90 municipios de un total de 2445 no están enviando sus hijos e hijas al Norte. Las remesas constituyen la segunda fuente de ingresos después del petróleo.

3 Mesoamerica es una categoría tradicional de la arqueología que refiere a la región entre Nayarit y Zacatecasen el noroeste y la península de Guanacaste en Costa Rica. Aquí lo extiendo para incluir todo México.

4 Consulta el volumen de Leticia Calderón Chelius, votar en la distancia La Extensión de los Derechos Políticos a Migrantes, Experiencias Comparadas, Instituto Mora, México 2003, ISBN 970-684-080-x.

5 Estimación del Banco Interamericano del Desarrollo, presentados en México, 28 de octubre de 2003.

6 Oscar Chacón, 13 Julio 2003, "Central American Migrants take Action on Trade and Regional Integration",Americas Program, Interhemispheric Resource Center, www.americaspolicy.org . Los datos demográficos proceden del censo del año 2000 en los EE.UU. Consulta http://factfinder.cednsus.gov/ : Main > All Data Sets > Data Sets with Quick Tables > Geography > Tables > Hispanic or Latino by Type: 2000.

7 Este reclamo fue manifestado por muchos lideres de diversas organizaciones de migrantes salvadoreños durante su Primera Convención Internacional de Comunidades Salvadoreñas Residentes en el Exterior,La iniciativa propuesta ante la Asamblea Nacional por el FMLN aún no moviliza los votos necesarios para su aprobación.pulse aquí para ver la página

.8 Guatemala ofrece un documento de identificación para sus ciudadanos en los EE.UU., pero sured consular es aún endeble. En El Salvador, Honduras y Nicaragua se discute una propuesta similar.Consulta: Manuel Orozco, The Impact of Migration in the Caribbean and Central American Region, Documento de Política, Fundación Canadiense para las Américas;pulse aquí para ver la página.

9 Hay dos trabajos sugerentes:
Luis E. Guarnizo, A. Portes y William Haller, From Assimilation To Transnationalism: Determinants Of Transnational Policital Actino Among Contemporary Migrants, The Center for Migration and Development, Working Paper Series,Princeton, University, 2002.pulse aquí para ver la página.

Østergaard-Nielsen, Eva, The Politics Of Migrants' Transnational Political Practices, Wptc-01-22, pulse aquí para ver la página

.10 Los trabajos presentados en este evento contribuyen significativamente a este acervo: pulse aquí para ver la página

11 Consulta pulse aquí para ver la página

.12 Desde 1992, Zacatecas es la sede el primer programa de apalancamiento de recursos enviados por los emigrantes en los Estados Unidos. Consulte al informe de Manuel Orozco, Hometown Associations and Development in México, www.iadialog.org/summaries/sept03/HTA.asp . Desde 2001, el gobierno federal mexicano coordina los programas del 3x1 en los distintos estados por medio de una oficina en la Secretaría de Desarrollo Social, www.sedesol.gob.mx . El programa figura en el presupuesto federal desde 2002, permite que por cada dólar enviado por un grupo de migrantes, el gobierno federal aporta otro, el gobierno estatal del municipio destinatario otro, y el mismo municipio otro. En El Salvador un programa semejante es administrado por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Social, FISDL, pulse aquí para ver la página

.13 Dos candidatos ante la elección presidencial del próximo marzo 2004, Héctor Silva (PDC/CDU) y Schafik Handal (FMLN) , asistieron a la primera conferencia internacional de la migración salvadoreña en Los Angeles, 26-27 de septiembre 2003. El candidato de ARENA, Antonio Saca, fue invitado pero no asistió alegando una agenda comprometida.

14 Red Internacional de Remesas, www.woccu.org/prod_serv/irnet/

15 Para una visión regional y una propuesta ante el mercado de remesas, consulta a S. Robinson, Las E-Remesas: Hacia Una Política Integral De Las Remesas En La Región Centroamericana, disponible en:pulse aquí para ver la página

.16 Consulte pulse aquí para ver la página

. donde opera La Red De La Gente, desde febrero del 2003. Hay 1100 sucursales de distintas federaciones de microbancos participando a la fecha de concluir este ensayo.

Bibliografía
Calderón Chelius, L., Votar En La Distancia " La Extensión de los Derechos Políticos a Migrantes, Experiencias Comparadas", Instituto Mora, México 2003, ISBN 970-684-080-x.

Chacón, O., 13 julio 2003, "Central American Migrants take Actino on Trade and Regional Integration",Americas Program, Interhemispheric Resource Center,pulse aquí para ver la página

Guarnizo, L. E., A. Portes y W. Haller, From Assimilation To Transnationalism: Determinants Of Transnational Policital Actino Among Contemporary Migrants, The Center for Migration and Development, Working Paper Series,Princeton, University, 2002.pulse aquí para ver la página

Orozco, M., "Hometown Associations and Development in México", 2003 pulse aquí para ver la página

Orozco, M., The Impact of Migration in the Caribbean and Central American Region,Documento de Política, Fundación Canadiense para las Américas, 2003pulse aquí para ver la página

Østergaard-Nielsen, E., The Politics Of Migrants' Transnational Political Practices, Wptc-01-22, Pulse aquí para ir a la página

Portes, A. y K. Hoffman, "Latin American Class Structures: their composition and change during the Neoliberal era", Latin American Research Review 38,1:41-82, 2003.

Robinson, S., Las E-Remesas: Hacia Una Política Integral De Las Remesas En La Región Centroamericana, 2003. Pulse aquí para ir a la página

S. Robinson -- Coloquio de Migración y Desarrollo, Zacatecas, Octubre 2003Mesa 8 Pulse aquí para ir a la página.

Fuente:
Documento enviado a La Iniciativa por correo electrónico.

Para más información contacte a:
Scott S. Robinson
E-mail: ssr@laneta.apc.org

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Me interesa leer trabajos sobre el efecto de la globalización neoliberal en la familia y la comunidad. También me interesa contactar autoras y autores al respecto. Acepto con gusto referencias
Luis Felipe Ulloa
Nicaragua

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no encontre nada de lo que buscaba o sea, es decir no me sirvio para nada.

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