Acción para el desarrollo en América Latina con sociedades informadas y comprometidas
Hora de leer
9 minutes
Leer hasta ahora

Entrevista con Arlindo Machado, Ana Cristina Navarro y Omar Rincón

1 comment
Description

Arlindo Machado es Doctor en Comunicaciones, Profesor del departamento de Cine, Radio y TV de la Universidad de San Pablo y del Programa de Posgrado en Comunicación y Semiótica de la Universidad Pontificia de San Pablo.


Ana Cristina Navarro, es Gerente de TeleAntioquia, canal regional colombiano.


Omar Ricón es Director de la Especialización en Televisión de la Pontificia Universidad Javeriana y profesor de la cátedra de Culturas Mediáticas de la Maestría en Comunicación. Director y Coordinador Académico de la Especialización en Periodismo del Centro de Estudios de Periodismo – CEPER – de la Universidad de Los Andes. Columnista de televisión del diario El Tiempo y la Revista Gaceta del Ministerio de Cultura.

Omar Rincón: Hay algo que me ha llamado la atención de la conferencia de la Gerente de Teleantioquia, y es su alusión al hecho de haber obtenido el certificado de calidad. ¿Qué es la certificación de calidad en televisión?


Ana Cristina Navarro: Lo que tiene Teleantioquia es la certificación de gestión de la calidad, que existe para las empresas de servicios. En Colombia nunca se ha hecho una certificación para un canal de televisión. Y, según dice la empresa multinacional que otorga la certificación, nunca lo habían hecho en el mundo. Nosotros pedimos que nos certificaran la calidad de ciertos procesos de la organización. No quiere decir que esté certificado todo el canal; hay certificados algunos procesos de producción, emisión y mercadeo del canal.


El Consejo Mundial de Radio y Televisión quiere proponer una certificación de calidad en radio y televisión, como servicios públicos, y realmente de lo que parten es del ejercicio de la certificación ISO, puesto que ISO aceptó los parámetros de certificado que propone ese Consejo Mundial. Ya llegaron a un acuerdo ISO e ISAS, que son dos multinacionales de certificación de calidad, y van a establecer unos requisitos para que un canal se pueda certificar en calidad como servicio público al servicio de la democracia. Lo que hicimos nosotros fue reestructurar la organización, y comprometernos a estar permanentemente revisando nuestra gestión de la calidad. En Colombia no se había hecho, y los que lo estaban haciendo aprendieron con nosotros y estaban muy contentos, porque se les abre un campo totalmente distinto que en Colombia no se había ensayado. Fue una experiencia para ellos y para nosotros.


Pregunta público: Desde el punto de vista de los investigadores, y desde el punto de vista de los expertos, hay una análisis relacionado con la calidad de televisión, que no siempre coincide con las audiencias. ¿Será que es necesario que las audiencias también aprendan esos parámetros para que puedan coincidir las dos versiones?


Arlindo Machado: Yo tengo un problema con la discusión de la audiencia. No sé por qué hablamos tanto de ella. En realidad, es un tema como cualquier otro, pero es un tema que interesa mucho más a los estrategas del marqueting, al empresario, al publicista; ellos tienen interés en la audiencia. Yo me pregunto: ¿por qué nosotros, universitarios, estudiosos, tenemos tanto interés en el mismo problema? Recuerdo que cuando escribí el libro sobre televisión, muchos decían que yo hablaba de cosas de poco interés, porque tenía poco público. Entonces yo me imaginaba que sólo podíamos hablar de cosas que tienen cierto nivel de rating. Me imagino que en algún momento las discusiones en los campos de las comunicaciones serán regidas por el rating, tanto como sólo serán discutidos los programas que tienen un cierto nivel de rating. Yo creo que esta discusión no es auténtica. Creo que muchas veces nos esclavizan, nos dejan ciegos a otros problemas. Estamos hablando de la temática de la audiencia en la parte cuantitativa, no estamos hablando de la calificación de la audiencia. Esa discusión no nos sirve de nada; propongo que discutamos televisión variedad, información; no sabemos lo que queremos, sí televisión o marketing.


PP: No estoy hablando de la calificación, estoy hablando de la calidad en televisión, que, de pronto, no coincide con lo que quiere ver la audiencia. Es decir, ¿hasta qué punto hacemos programas de televisión que no tienen buen recibo, o buscamos una televisión que debería tener muy buen recibimiento y no lo tiene?


OR: Hay contenidos de televisión que, sin embargo, la gente que ve no le importa si supuestamente tienen o no calidad. ¿Qué quieren los expertos y qué es lo que realmente quiere la gente del común?


AM: Yo te pregunto: ¿qué son las audiencias de televisión?. Este concepto uniformiza a la sociedad, imagina a un espectador medio que no corresponde a ninguna persona en específico. La televisión no es pensada para públicos específicos, para clases específicas, para determinados públicos; es pensada para un ciudadano genérico, abstracto. La programación es nivelada. A mí se me parece la televisión a un comida genérica que no le gusta a nadie, pero que no tiene nada en contra, que no tiene ninguna personalidad. Hace falta cierta personalidad.


Por eso, cuando hablamos de audiencias o de público, me pregunto de qué estamos hablando...¿qué es un público?. El público está constituído de gente diferente, que tiene ideas y gustos, pero la televisión en general no busca estas diferencias, sino que imagina a esta audiencia media cuando dice: este programa no gusta. ¿A quién o a qué público no le gusta esta programación?. Pensemos en gente de carne y hueso que tiene ideas y diferentes maneras de pensar el mundo. La televisión tiene dificultad de pensar en un público, como lo hace el cine o la literatura. Hay que pensar en el público como algo dinámico, diferenciado, que puede cambiar de opinión, que puede consumir formatos.


OR: ¿Qué tipo de televisión estamos pensando?. Puede ser la que está relacionada con la calidad, con la producción...pero no creo que la calidad y la producción de un canal estén determinadas por el oficio y las características de producción de éste. Puedo querer estar cerca de la audiencia, y querer hacer una televisión maravillosa para las audiencias, pero ¿si no soy capaz?. Yo puedo buscar tener audiencias más inteligentes y minoritarias, que pueden llegar a funcionar, o puedo buscar la inteligencia televisiva, que parece otra cosa. Normalmente nosotros les preguntamos a las audiencias qué contenidos quieren ver, y todos los televidentes, más que a contenidos se acercan a formatos de relato televisivo. Son sabios de la narrativa televisiva, de la misma manera como leer una nóvela, o tienen toda la lógica para escuchar las noticias en la lógica. Y nosotros no nos acercamos a los televidentes desde el saber que tienen sobre el relato, sino que nos acercamos con temáticas: esa es la gran disociación que hay cuando nos acercamos a las audiencias. Les preguntamos, "¿qué quieren ver?", y dicen "queremos programas de salud, de educación", que luego no les gustan.


Y, por otro lado, no hay estudios de recepción que hablen acerca de qué géneros son los más cercanos a su nivel cultural, a su nivel de experiencia y memoria narrativa, que también es importante. Una comunidad aprende a ver televisión de acuerdo con su memoria narrativa. Nosotros, los colombianos, somos muy malos leyendo talk shows, y nunca hemos aguantado eso, porque en nuestra memoria narrativa no hemos tenido una "Laura en América". Si la hubiésemos tenido, de pronto seríamos re-competentes leyendo eso. Nosotros no sabemos ver realities, pero en poco vamos a ser genios, tanto que mi mamá va a saber decirme la fórmula para hacerlos desde el punto de vista narrativo, porque aprendemos a leerlos. Entonces, me parece que también el acercamiento de las audiencias sería mucho más interesante desde los niveles narrativos, para que los productores se puedan acercar también.


PP: Hemos hablado de que casi todas las investigaciones que se hacen sobre televisión giran en torno a los contenidos. Pero, ¿no caeríamos en un error si trabajáramos solo la parte narrativa y sobre la forma? La idea debe ser hacer una integración de contenidos con la generación de nuevas formas narrativas.


OR: Yo he llegado a decir, en aras de provocar debate, que los contenidos no importan en televisión. Escribí que a la televisión se le pide: primero, contar historias, narrar; segundo, que sea industria, entretenimiento; tercero, que sea negocio, y cuarto, que tenga contenido. A la televisión llega mucha gente experta en contenidos, y en nombre de esos contenidos, irrespeta profundamente las formas de contar en este medio. Y, entonces, los comunicadores y los realizadores de televisión nos hemos convertido en una gente que tratamos de adaptar lo poco que sabemos de televisión para eso, porque pensamos que nuestro oficio es volvernos expertos. Como decía Paulo Laserna, refiriéndose al periodismo: Es que necesito un experto en derecho para que pueda tener noticias judiciales; un experto en sociología para cubrir sociedad porque el periodista no sabe de eso. ¡Lo importante es saber de los contenidos¡.


Entonces, un poco yendo contra esa tendencia de que para todo necesitamos los expertos, hay, por ejemplo, una definición de periodista: es el único ignorante al que se le permite aprender en público. Pero lo importante es que sepa contar historias, que sea capaz de coger cualquier contenido y hacerlo una historia digna de la televisión. No digo que los contenidos no sean importantes, sino que debemos tener claro que el oficio nuestro, cuando hacemos televisión, es saber contar dramatúrgicamente.


Podríamos decir que el reality tiene un contenido aberrante para el país, y, claro, es una discusión que hay que dar sobre la responsabilidad social. Pero uno puede llegar a decir que, como programa de televisión, está muy bien hecho, que se construye una dramaturgia de telenovela, que argumenta una historia paralela, trabaja primeros planos y conflictos amorosos. Otros realities están jugando al noticiario, en el que se informan momentos de conflictos pero no se construye dramatúrgicamente, y el público se va para donde hay mayor drama. Somos expertos en el manejo de narrar, de conocer muy bien los formatos, los géneros, y de ser capaces de hibridarlos, y ver qué es lo mejor. Pero el realizador debe reconocer la incapacidad de contar un contenido, cuando se llega planteando cómo se quiere hacer algo y obviamente no se puede, porque no se debe imponer un formato: hay una responsabilidad de darle una forma, porque es una forma en busca de forma. Pero es muy preocupante cómo hemos perdido la guerra contra los contenidistas, y ahora toca defendernos.


PP: Pero, ¿cómo podemos narrar si no tenemos una historia que contar?


OR: La primera regla de la narración televisiva: si no tenemos nada qué contar, no podemos hacer televisión.


PP:¿Se puede experimentar en televisión?. ¿Todo se puede pasar por televisión?.


ACN:: Yo pienso que la televisión es el medio de experimentación por excelencia, porque es más barato, rápido. Hay más posibilidades con el video, a medida que se desarrollan tecnologías digitales asequibles a todo el mundo.


PP:El video arte es un formato que se ha discutido mucho, hecho para exposiciones, pero con el deseo de salir en televisión, ¿Por qué no es para televisión?


AM:Lo que quería decir es que no todo lo que está en la televisión podemos considerar que se ha hecho verdaderamente para televisión. Un film, por ejemplo, no está pensado para ese tipo de exhibición. El video arte está, en su mayoría, hecho para otro modelo de recepción.


Un punto común de opinión sobre el trabajo de video arte es que es muy aburrido. El error es tomar el material y verlo como un film; el video arte no fue hecho para ser asistido, mirado como un film. La manera como se ve es otra: en general, el video arte es una especie de video ambiente que se queda mucho tiempo; cada persona le da la atención que quiere y decide si se queda. Si pones uno de éstos videos en la televisión, el trabajo esté fuera de contexto, para la gente es aburrido. Un trabajo de video arte no puede ser interrumpido para comerciales, quien hace programas para televisión debe entender lo que es la economía en televisión y hace trabajos específicos para este medio.


PP: ¿Qué piensan del zapping? ¿No creen que el televidente está armando su propia programación, con fragmentos de los programas y programación?


AM:: Primero, hay que saber a qué se le llama zapping: los publicistas inventaron el término para decir que el televidente, en el momento del comercial, escapa. El zipping es otro término: se graba el programa, y cuando entra el comercial, el televidente hace correr mas rápido la videograbadora. También está el Fliping: cuando el televidente comienza a barrer todos los canales, y no tiene la paciencia para quedarse durante uno o dos minutos en un mismo canal. Hay otro fenómeno llamado gracing, que es el exceso de interés, es decir, cuando se quieren ver varios programas al tiempo.


OR:También existe el surfing, que es cuando el espectador sólo busca un género o tema, y se va sobre esa ola, y a la vez se constituye un tipo de televidencia.


ACN::El manejo del control remoto es la oportunidad de construir la programación que se quiere ver, pero también se convierte en un mecanismo de poder dentro del hogar.


PP: En términos de audiencia, es conveniente tener en un canal educativo o cultural programas que buscan conocimientos y tener también los que buscan entretenimiento. ¿El canal tiene que definirse por alguna audiencia, o puede tener ambas?


AM: A mi no me parece que cultura y entretenimiento sean opuestas o incapaces de conformar un entretenimiento de calidad. Yo creo que no es muy difícil, y no se puede separar cultura de entretenimiento.


Para ver ponencia de Arlindo Machado en Televisión de Calidad, oprima acá.


Para ver ponencia de Ana Cristina Navarro en Televisión de Calidad, oprima acá.


Para ver ponencia de Omar Rincón en Televisión de Calidad, oprima acá.

Comments

User Image

LA EDUCACIÓN EN CUANTO A LOS FORMATOS DE LA COMUNICACIÓN ES FUNDAMENTO DE LAS FUTURAS AUDIENCIAS DE LA TECNOLOG�A Y ESTA ES EL DESAFIO DE LA INVESTIGACIÓN APLICADA QUE BUSCA EL ALMA REVOLUCIONARIA SURAMERICANA.