Pequeña Gran Comunicación
Este número del Son de Tambora hace parte de nuestra serie especial de análisis. En esta ocasión, hemos traducido el artículo titulado Little Big Communication, escrito por Warren Feek, Director de The Communication Initiative, para The ConunDRUMs. Feek reflexiona sobre esos pequeños códigos locales de comunicación, que aunque parecen insignificantes, pueden determinar el éxito o fracaso de procesos de comunicación para el desarrollo.
La serie especial de análisis, cuyos números circulan el primer miércoles de cada mes, pretende divulgar opiniones críticas y generar diálogo. Nos es imposible garantizar la publicación de todos los artículos recibidos, dado nuestro número limitado de ediciones por año. Sin embargo, si desea hacer una contribución, comuníquese con Juana Marulanda - jmarulanda@comminit.com - Muchas gracias.
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PEQUEÑA GRAN COMUNICACION
Algunas personas tienen su propia -pequeña pero importante- porción del mundo completamente bajo control. Y ésta muy completa comprensión de esa su ínfima parte del amplio mundo que todos habitamos, tiene implicaciones importantes para nosotros, los que nos desempeñamos en el campo de la comunicación para el desarrollo.
Esta obvia, pero demasiado fácilmente ignorada y olvidada observación, me fue recientemente puesta de presente por José, un taxista que me llevó al aeropuerto en Washington. Al subirme a su taxi le dije a donde iba y nada más; demasiado temprano para mi y demasiado tarde para él que parecía exhausto al final de lo que asumí había sido un largo turno nocturno. Cuando estábamos cerca al terminal, se volvió y me dijo: "Usted debe ser demócrata". Sorprendido le respondí, tan rápido como me lo permitió la temprana hora, que yo no era ciudadano norteamericano, no vivía en el país, y mucho menos era miembro o me identificaba con alguno de los partidos políticos de Estados Unidos. Con el superlativo manejo de la comunicación que pueden lucir los taxistas cuando les viene en gana, simplemente me ignoró.
Sin embargo, mis neuronas se vieron obligadas a trabajar: - ¿Por qué pensó usted que yo era un demócrata? le dije. Y él me contestó algo como: - Cinco o seis veces al día recojo pasajeros que van al aeropuerto; una de mis entretenciones es adivinar a qué partido pertenecen, con base en el nombre que me dan del aeropuerto. Al finalizar el viaje confirmo con ellos si acerté.
Entonces entendí. Al entrar al taxi dije "por favor, al Aeropuerto Nacional" (espero haber dicho "por favor"). Este aeropuerto solía llamarse Aeropuerto Nacional, hasta que un gobierno Republicano le cambió el nombre a Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, en homenaje al ex presidente republicano. Pocos demócratas hacen el esfuerzo de llamarlo por su nombre oficial. Al llamarlo "Nacional" simplemente, comunican su filiación política. Según José, sus predicciones son efectivas en un 99% de los casos.
Estoy seguro que casi todas las personas en Washington DC entienden este código de comunicación, lo utilizan conscientemente y hacen las inferencias necesarias y correctas a partir de él. Pero yo, un extranjero ignorante y no-sintonizado, al decir Aeropuerto Nacional en vez de Aeropuerto Nacional Ronald Reagan comuniqué sin querer algo que José interpretó de acuerdo a su marco de referencia. Cuando supo que yo no era ciudadano de los Estados Unidos, dejé de ser útil para su marco de referencia y su encuesta informal.
No es descabellado asumir que todas las comunidades en todos los países y en todas las regiones del mundo tienen códigos similares. Estos códigos ayudan, no sólo a identificar las preferencias políticas de las personas, sino que hablan sobre su origen, el tipo de trabajo que realizan, la familia de la que provienen, sus aspiraciones, su historia, su sexualidad y quién sabe qué más cosas. En ocasiones, las comunidades incluso inventan nuevos códigos de comunicación para neutralizar esa posibilidad de identificación. La ciudad de Derry o Londonderry en Irlanda del Norte es un buen ejemplo; quienes la llamaban Derry, eran católicos; quienes la llaman Londonderry, eran protestantes. Fue entonces cuando un grupo de personas empezó a llamarla Stroke City (Ciudad del Golpe). El humor y el ingenio sirvieron para contrarrestar una identificación que dividía.
La noción de códigos de comunicación -verbales y visuales- es por supuesto, Sociología y Antropología de primer semestre; todos lo sabemos. ¿Pero no lo olvidamos cuando nos involucramos en tareas de comunicación a gran escala?
La comunicación para el desarrollo invierte recursos considerables en campañas nacionales e internacionales. Muy a menudo son campañas a gran escala, que buscan llegarle a muchas comunidades, e incluso, a muchos países y grupos culturales y étnicos, al mismo tiempo y mediante un mismo proceso. ¿Será inevitable que la generalización de los mensajes, necesaria para que tengan sentido para todos los así llamados "grupos objetivos",termine debilitando el poder y resonancia de esos esfuerzos de comunicación? Después de todo, los verdaderamente poderosos códigos de comunicación visual y verbal y sus significados son aquellos originados dentro de cada comunidad local, aquellos que le son propios. ¿No debiéramos entonces estar buscando formas más efectivas de aprovechar esos códigos locales de comunicación, ya existentes y poderosos, en vez de tratar de que las personas "compren" las frases, eslóganes y mensajes generales de las campañas a gran escala?
Para lograrlo, es indispensable la comprensión de los poderosos códigos locales de comunicación. He estado en una gran variedad de contextos geográficos, culturales y religiosos, y estoy absolutamente seguro, de que entendí muy poco de lo que sucedía a mi alrededor. Pude creer que entendía. Pero mi punto de referencia como me demostró José, el taxista- era extraño al contexto en el que me hallaba. Entonces, ¿cómo saber si uno ha entendido o no? Y, si no entiendo los códigos locales de comunicación, ¿cómo puedo involucrarme en la toma de decisiones relacionadas con temas que para esas comunidades (y países) son centrales y sensibles?
La práctica de decir "no" es un buen ejemplo. La negociación, que incluye la capacidad de las comunidades y países locales de decir "no" a las sugerencias y propuestas de las agencias internacionales, a menudo acompañadas de ofertas de financiación, es un componente vital de una efectiva comunicación para el desarrollo. En mi país natal, Nueva Zelanda, tendemos a decir "no" simplemente. Otras culturas en cambio, son más sensibles respecto a los sentimientos de la persona que recibe el "no. Surgen entonces códigos de comunicación para decir "no" sin ofender, irrespetar o desvalorizar a las personas involucradas en el proceso de negociación. Si las personas de fuera no comprenden estos códigos, pueden malentender lo que está siendo comunicado. Y en el peor de los casos, pueden incluso malinterpretar el "no" codificado y entender un "si".
Si yo por ejemplo, estuviera involucrado en uno de estos procesos de negociación y toma de decisiones, fácilmente podría empeorar las cosas; al traer a colación un tema crítico y delicado la familia, la pobreza, la sexualidad o el género sin tener presentes los códigos locales, podría echar atrás la negociación en lugar de lograr avances. Hay una miríada de consideraciones muchas engañosamente pequeñas - pero todas ellas importantes para el avance de la comunicación para el desarrollo. ¿Es apropiado preguntarle a las personas con las cuales estoy trabajando (como yo normalmente hago), cuántos hermanos y hermanas tienen? ¿Cuánto tiempo hay que esperar antes de poner sobre la mesa los temas centrales de la negociación? ¿Es adecuado el contacto visual? Cuando la discusión parece moverse en círculos, ¿se trata de una falta de entendimiento o están enviando un mensaje codificado? Y etc, etc...
Un verdadero enigma... El trabajo intercultural, el compartir conocimientos, información, certezas e ideas, es importante para todos. Compartir solo puede fortalecer los esfuerzos para solucionar los difíciles problemas de desarrollo que el mundo enfrenta. Pero sólo lograremos hacerlo si en el trabajo de comunicación que se adelanta y en la ayuda internacional e intercultural que tenga lugar- aceptamos que la perspectiva local acerca de los códigos de comunicación debería influir significativamente, en las decisiones relacionadas con la comunicación para el desarrollo. No hacerlo sería como estar a las seis de la mañana en el asiento trasero de un taxi en Washington DC, y no tener ni idea de lo que uno acaba de comunicar, ni a quien, acerca de uno mismo, y en muy pocas palabras.
Muchas gracias, y por favor, envíeme sus comentarios.
Warren Feek
Director The Communication Initiative
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¿Están las campañas de comunicación a gran escala, que buscan llegarle a muchas comunidades o grupos objetivos simultáneamente, irremediablemente condenadas al fracaso?
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