Ponencia de José Manuel Pérez Tornero. I Seminario Internacional sobre “Comunicación, desarrollo y derechos humanos en el Mediterráneo. Nuevos retos en la agenda internacional.
El Observatorio Mediterráneo de la Comunicación (OMEC) de la Universidad Autónoma de Barcelona, organizó en diciembre de 2009 el primer seminario internacional sobre "Comunicación, desarrollo y derechos humanos en el Mediterráneo. Nuevos retos en la agenda internacional", en el marco de un proyecto financiado por la Agencia Catalana de Cooperación para el Desarrollo.
Durante su participación en la Mesa 5 sobre "Investigación y creación de capacidades en Comunicación para el Desarrollo", José Manuel Pérez Tornero presentó el estudio Asessment Criteria for Media Literacy Levels (Criterios de Evaluación de los Niveles en Alfabetización Mediática), que propone cómo medir en Europa las capacidades y las competencias relacionadas con lo digital y con lo mediático, y analiza la capacidad de los ciudadanos para utilizar los medios y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs).
El estudio fue realizado por el Grupo de Expertos de Alto Nivel de Alfabetización Digital y Mediática de la Comisión Europea. Ha generado 114 indicadores y presenta diversos niveles como la capacidad de acceso a las tecnologías tanto desde el punto de vista personal como colectivo; el contexto en el que las personas utilizan las TICs; y la comprensión y la capacidad de crítica ante los contenidos mediáticos.
Yo voy a hablar de la cultura mediática y la cultura audiovisual como el nuevo espacio que también moldearía nuestra programación mental y que está cambiando la concepción del tiempo, del espacio, de las relaciones comunitarias, etc. Quiero enmarcar todo esto en unos estudios y en unas políticas de comunicación en las que estoy trabajando en la Comisión Europea pero que se pueden trabajar en relación con países de la otra orilla del Mediterráneo.
Hablaré primero del concepto de las competencias comunicativas para desarrollarse en el mundo contemporáneo, que no pertenecen nada más que a la cultura post-google por decirlo de alguna forma, que es la cultura mediática contemporánea y hablaré después de las políticas de acción que se pueden poner en común a partir de algunas acciones y estrategias de la Comisión Europea en las que estamos participando.
Una brevísima introducción: se supone que las TICs nos iban a conducir a un paraíso que no ha llegado, pero se sigue apostando porque las Tecnologías de la Comunicación y la Información tienen que ser las responsables del cambio del modelo producido en general. Con lo cual desde las cumbres de Ginebra y de Túnez de la ONU, pero también de todos los países avanzados el ser competente en términos mediáticos parece que es una cuestión esencial para la comunicación intercultural, para el desarrollo productivo, para la educación y para la convivencia.
El proceso de “hominización” si me permiten la metáfora, se ha ido produciendo pegado de un uso de tecnologías o de elementos. Cuando por ejemplo el primate del que procedemos se yergue es porque tiene un arma en la mano, genera instrumentos para conservar la comida, desarrolla la agricultura, etc. Y hoy estamos tras haber pasado la era moderna en una nueva situación cultural. Y de ese horizonte cultural es que quiero hablar.
En términos macro diríamos que hay muchas formas de medir el progreso cultural de la cultura mediática. La más conocida es la del World Economic Forum que habla de la capacidad de los países para adaptarse al ser competentes en términos de las nuevas tecnologías, hace un ranking de dónde está cada uno de los países. Lo que tienen en cuenta son las capacidades de los ciudadanos, también cómo usan los entornos comunicativos las empresas y las instituciones, etc. Simplemente señalan escalas de medida de este progreso de la cultura mediática.
Con un grupo de la Comisión Europea que se llama el Grupo de Expertos de Alto Nivel de Alfabetización Digital y Mediática, nosotros desde hace tres años venimos trabajando en proponer cómo medir en Europa las capacidades y las competencias relacionadas con lo digital y con lo mediático. En este estudio hemos determinado una especie de pirámide para establecer cuáles son las competencias y cuáles son los campos y ámbitos en que se pueden desarrollar estas competencias.
Es complejo, pero simplemente señalamos ahí diversos niveles: el primer nivel es la capacidad de acceso a las tecnologías tanto desde el punto de vista personal como desde el punto de vista colectivo, que es la base de la pirámide. Es decir, no habrá desarrollo de medios si uno no tiene acceso a los medios necesarios. Hay unos indicadores que hemos establecido que son por ejemplo el precio de Internet, el acceso que hay en un país o incluso cómo funciona el sistema educativo en relación con el sistema mediático, si hay o no hay un curriculum específico para enseñar capacidades críticas en relación con los medios de comunicación, etc.
El segundo es el contexto ¿los factores contextuales funcionan o existen? Tiene que ver con la manera cómo lo utilizan las personas. El tercero es la comprensión y la capacidad de crítica. Es decir hay un uso rutinario de los medios pero si hay uso crítico de ellos, eso es lo que te capacita para producir y para actuar con una cierta solvencia. Y para tener esa capacidad crítica necesitas una actividad que llamamos meta-cognitiva, o sea que no es solamente conocer sino conocer cómo conocemos: ser concientes de la validez, de la seguridad, de las informaciones que tenemos, ser capaz de contrastarlo, etc, lo que nos permitiría medir otros niveles de capacidad.
Creo que el gran avance del concepto que se ha generado es que todo ha de desembocar en las capacidades de producción creativa de algo original y en el establecimiento de relaciones con un nivel que te permita un trabajo de cooperación. Por ejemplo la participación política, el sentido de la ciudadanía, una capacidad de diálogo con el poder, intervención en las decisiones y en el establecimiento de consensos sociales, etc. Hemos generado 114 indicadores y el resultado es este. Estaremos probándolo 2 o 3 años país por país con encuestas específicas y con otros desarrollos. Es una primera aproximación pero se ha considerado suficiente como para que se publique.
Estamos pensando en una nueva cultura digital y esa nueva cultura digital implica a todos, más a los jóvenes que a los adultos. Esa nueva cultura hace que se parezcan más en los comportamientos en cultura mediática los jóvenes de diversos países que los mayores, y los jóvenes de un mismo país que las comunidades rurales. Se está produciendo un cambio significativo. En España ya a partir de los 12 años los niños consumen mucho más Internet que horas de televisión y cuando pasan los 12 años están más horas en Internet. Esto significa que en la próxima generación se darán básicamente comunidades virtuales digitales.
De otro lado, los países estamos fraguando una fosa, lo que se llama la famosa “brecha digital” que puede tener consecuencias para la productividad y consecuencias para la economía y para el intercambio cultural enormes. Si esto no se afronta de un modo decidido muy probablemente los conflictos estén a la vuelta de la esquina. Los conflictos sociales no sólo por diferencias económicas, flujos migratorios, sentimientos de odio, de diversidad, etc, sino porque esta brecha digital va a aumentar la productividad en ciertos países y en otros la condena a un declive progresivo.
Si no tomamos en consideración que el trabajo en la producción mediática tiene que ser global, de cooperación y compartido, ninguna comunicación para el desarrollo, ninguna cultura será posible.
Doctor en Comunicación y experto en comunicación estratégica y televisión educativa, creó Televisión Educativa de TVE (Televisión Española) y ha dirigido diversos proyectos de canales temáticos educativo-culturales. Dirige el máster de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde enseña Semiótica y Teoría de la Comunicación. Recibió el Premio Reina Sofía de Investigación en Ciencias Sociales, y ha escrito los libros Tribus urbanas, Comunicación y Educación en la Sociedad de la Información y El desafío educativo de la televisión.
Se ocupa especialmente de la relación entre comunicación, educación y ciudadanía, y de las políticas públicas relativas a estos temas. En sus estudios combina un enfoque teórico crítico -basado en la semiótica y el análisis de los discursos sociales- con proyectos de investigación y desarrollo (I+D+I), prestando especial atención a las políticas de promoción de la alfabetización mediática, del servicio público audiovisual y de la cooperación en materia de TICs y medios de comunicación.
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