Acción para el desarrollo en América Latina con sociedades informadas y comprometidas
Hora de leer
5 minutes
Leer hasta ahora

La Europa de los Ciudadanos

0 comments
Resumen
Apartes de la intervención de Antonio Cardoso, Jefe de la Comisión Europea en Perú, durante el Foro de Alto Nivel Comunicación, Integración y Desarrollo “Construyendo una comunidad andina de ciudadanos y ciudadanas”, celebrado en Medellín (Colombia), en abril de 2006, por invitación de la Comunidad Andina de Naciones.
Textocompleto
Pretendo vincular mi saludo en las breves palabras que voy a decir en esta ocasión, mirando hacia el pasado, pero tratando de ver un futuro de fuerza del proceso de integración de nuestros pueblos.

(...)Podría empezar diciendo que comunicar e integrar son verbos que conjugo con el desarrollo, sectores esenciales que tienen una íntima relación. La experiencia histórica de construir la Unión Europea nos ha dejado y nos sigue dejando lecciones sobre la importancia de considerar la comunicación como un componente fundamental para nuestro proceso integracionista. Estas experiencias solamente las voy a mencionar, sin la pretensión de dar ningún consejo, mucho menos ninguna clase.

En 1950 decidimos cambiar la guerra por la paz en un esfuerzo conjunto. Transcurridas algunas décadas, en medio de los años 80, nos propusimos hacer una profunda reflexión sobre nuestros logros y fracasos, pero fundamentalmente sobre nuestras perspectivas, y entonces nos encontramos con algunos déficit, uno de los más importantes, la ausencia de una ciudadanía europea, asunto incompatible con una sociedad humanista como la nuestra.

Decidimos entonces lanzar el proyecto “La Europa de los ciudadanos”, es decir, propusimos construir una comunidad de ciudadanos y ciudadanas europeos, exactamente como el motivo del evento andino que hoy nos congrega. En ese camino tomamos muchas acciones, y bien podríamos afirmar hoy que la ciudadanía europea está latente, vigorosa y en expansión, pero lo más importante, es que se ha convertido en la argamasa de la construcción de nuestro edificio comunitario.

También aprendimos que el buen conocimiento y la amplia difusión de nuestras metas y principios, resultan fundamentales en un proceso de movilización de la opinión pública, cuando se quiere que el viento sople a favor. Es el caso, por ejemplo, del proceso de ratificaciones de tratados, incluyendo el de la construcción europea. La valoramos más que nunca en este período de reflexión en que nos vemos en Europa en el momento actual.

Creemos que la fórmula es informar para conocer y persuadir para comprometerse profundamente. Reconocemos la necesidad de involucrar a los medios de comunicación para buscar llegar a la opinión pública y, con su orientación, ratificar nuestro camino hacia la integración. Podemos concluir con certeza que la integración requiere de la comunicación para movilizar la participación de los ciudadanos a favor del proceso.

Por eso la Comisión Europea le atribuye la mayor importancia a este foro de alto nivel, donde se reúnen comunicadores, altas autoridades y los representantes de la sociedad civil. Y este es, precisamente, uno de los de temas que hoy nos complace evocar, porque acto seguido, efectuaremos el lanzamiento del proyecto de cooperación europea con la Comunidad Andina, en acción con la sociedad civil.

Este proyecto, que es el primero en su tipo que la Comisión Europea alienta en América Latina, tiene como objetivo específico ampliar la participación de la sociedad civil en el proceso de integración regional de la Comunidad Andina. Se buscará la creación de un espacio donde se den foros, seminarios y talleres que faciliten la construcción de una integridad andina. De ese modo, se proponen la difusión y el intercambio de experiencias y un ejercicio de consenso para la toma de decisiones sobre los problemas de la integración andina.

(...)Les ruego permitirme también decir unas palabras sobre la integración. Como todos ustedes saben, para nosotros la integración se ha convertido en el instrumento idóneo que nos permite no sólo coexistir pacíficamente, como fue en el principio, sino además desarrollarnos hacia la prosperidad. En el caso particular de Europa, tenemos que recordar que, como ya lo mencioné, la integración nació hace poco más de medio siglo, para poner fin a una guerra terrible, lo cual la convierte en sinónimo de paz. Pero la paz es también el fruto de la justicia y de la libertad, y la paz, la justicia y la libertad sólo pueden existir donde hay democracia y donde se respeten los derechos humanos. No podría existir la integración sin libertad, sin la apertura y sin la cooperación solidaria.

En esta premisa basa la Unión Europea su relación con el resto del mundo, particularmente con los países del mundo en desarrollo. Por eso es que la integración es nuestro instrumento privilegiado de desarrollo y, como tal, debe llevarnos a lograr el mejoramiento persistente del nivel de vida de nuestros habitantes, tal como se señala expresamente en el Acuerdo de Cartagena, así como en los Tratados de Roma, que instituyeron las comunidades europeas.

En otras palabras, la integración también significa progreso, pero además es el link, la acepción que sirve de vínculo entre nuestros procesos. Pero evocar la prosperidad y el progreso en nuestro común objetivo integracionista nos lleva inexorablemente a plantear el frecuente problema de la cuestión social. Esa no es una expresión retórica, ni sólo de algunos. Todos sabemos que en Europa también hay problemas serios en este marco, pero hay que reconocer que el reto es aún más importante en América Latina, por ser la región con los más desequilibrados indicadores de ingreso en el mundo.

Como todos sabemos, en nuestras sociedades los costos que derivan de las desigualdades y la exclusión social son muy altos, son demasiado pesados, incrementan los niveles de pobreza, reducen el crecimiento y generan inestabilidad política y social. Y ahí está el motor del círculo vicioso de la pobreza que genera la inseguridad, y la inseguridad que genera más pobreza.

La desigualdad impide que significativos estratos poblacionales puedan participar y contribuir en el desarrollo. Esto de algún modo se traduce en un desafío para la paz y la estabilidad de la gestión, y nuestro papel en esta lucha es apoyar estrategias coherentes y adecuadas que mitiguen la oscuridad social de grandes segmentos de la población, fomentando su inclusión como individuos y ciudadanos. Tenemos todos nosotros el imperativo moral y político de hacerlo decididamente.

Por eso es que desde la Cumbre de Guadalajara, en mayo del 2004, los conceptos medulares sobre los que buscamos edificar las relaciones de nuestras dos regiones hacia el futuro fueron la integración y la cohesión social. Esos son los dos carriles sobre los que debe caminar nuestra asociación estratégica con América Latina (...), por un lado poniendo énfasis en las políticas sociales y fiscales, para promover la equidad; de otro, subrayando la necesidad de promover la inversión productiva que genera empleo. El desempleo, en tanto vinculado a la pobreza, tiene un impacto muy negativo en la participación del ciudadano en todo el proceso político.

(...) Este breve mensaje no era para decirles lo que debemos hacer. No, de ninguna manera. He pretendido sólo contarles lo que estamos haciendo juntos, como este proyecto de involucrar a la sociedad civil en el proceso andino. En todos los casos, lo que queremos es reafirmar nuestra vocación y voluntad integracionista inquebrantable, sobre todo en este momento histórico para la Comunidad Andina.

Como se dice hoy aquí, los problemas de la integración se resuelven con más integración. Ojalá sea posible avanzar de forma decidida y juntos por este camino. Muchas gracias por su atención.
Fuente
Cubrimiento de La Iniciativa de Comunicación.
Apartes de la intervención de Antonio Cardoso, Jefe de la Comisión Europea en Perú, durante el Foro de Alto Nivel Comunicación, Integración y Desarrollo “Construyendo una comunidad andina de ciudadanos y ciudadanas”, celebrado en Medellín (Colombia), en abril de 2006, por invitación de la Comunidad Andina de Naciones.