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El Aporte de las Ciencias Sociales durante la Implementación de Actividades de Prevención y Control del Dengue en Fiji
Resumen
A partir de experiencias en Fiji, este documento ilustra la importancia de realizar investigaciones de ciencias sociales tanto durante la planeación como durante la implementación de actividades de prevención y control del dengue.
Textocompleto
Situación del país y antecedentes
Fiji es un estado insular independiente, localizado en el Pacifico Sur. Las islas principales son Vanua Levu y Viti Levu. La capital, Suva, está localizada en el oriente de Viti Levu. La población de Fiji (alrededor de 850.000 personas), es étnica y culturalmente diversa. El dengue se ha convertido en una amenaza para Fiji debido a la creciente urbanización, la adaptabilidad del vector principal, y a inconsistencias en los programas de control. Desde finales del siglo 19, Fiji ha experimentado al menos 13 brotes documentados de dengue. La primera epidemia tuvo lugar en 1885[1]. En 1974-1975 se tuvieron los primeros reportes de dengue hemorrágico (DH). En 1998 hubo una gran epidemia de dengue, que dejó 24.000 personas afectadas y 13 víctimas mortales[2].
Hasta hace poco, la Unidad Nacional de Control de Vectores del Ministerio de Salud adelantaba un programa vertical de prevención y control del dengue, basado en costosas, intermitentes y muy inefectivas fumigaciones con insecticidas. La Unidad estaba afectada por limitaciones presupuestales y de personal, insuficiente capacitación, y deficiencias en transporte y equipos. Las limitaciones en los recursos impedían realizar acciones efectivas basadas en la comunidad y establecer asociaciones útiles entre el Ministerio de Salud, y ONGs, el sector de los negocios, y otros ministerios.
Innovaciones en la planeación de la prevención y el control contra el dengue
El Proyecto Regional del Pacífico para Enfermedades Transmitidas por Vectores (1997-2001), fue diseñado para ayudar a los gobiernos y comunidades de Vanuatu, Fiji e Islas Solomon en la prevención y el control de enfermedades transmitidas por vectores. El proyecto fue financiado por la Agencia para Desarrollo Internacional del gobierno de Australia (AusAID) y administrado por el Secretariado de la Comunidad del Pacífico. Uno de los principales objetivos del proyecto era fortalecer la capacidad nacional de desarrollar e implementar programas efectivos de control y prevención de vectores, mediante una innovadora movilización social.
El proyecto apoyó la primera investigación sobre Conocimientos, Actitudes y Prácticas (KAP, sigla en ingles) realizada en Fiji (septiembre - octubre 1998). Los objetivos del estudio eran obtener información de línea base y guiar las recomendaciones para los posteriores cambios comportamentales y organizacionales. Un equipo de investigadores fijianos e indo-fijianos visitó comunidades urbanas, peri-urbanas y rurales en Fiji. En esta investigación basada en la comunidad se utilizaba una combinación de técnicas cuantitativas, cualitativas y participativas, para investigar por qué y cómo los habitantes enfrentaban el mosquito. Se buscaba, además, documentar sus impresiones sobre cómo los servicios locales estaban manejando el problema del dengue[3].
Las investigaciones permitieron identificar aspectos importantes que anteriormente habían sido pasados por alto. Las personas entrevistadas no se preocupaban por reducir los más productivos criaderos de mosquitos – en Fiji se trata especialmente de las llantas usadas y los barriles de 44 galones[4]. Por ejemplo, las personas no consideraban que llantas desechadas fueran basura, sino que las utilizaban como jardines de flores. Por consiguiente, las llantas no eran eliminadas durante campañas de limpieza, y no existían prácticas específicas para su manejo in situ[5].
Los resultados de la investigación de línea base les fueron presentados a representantes de los Ministerios de Salud y Educación, del Centro Nacional para Promoción de la Salud, de los medios y compañías de publicidad, de otros sectores del gobierno, y ONGs, durante un ‘think tank’ de cuatro días, realizado en junio 1999. Los participantes utilizaron los resultados para identificar los comportamientos prioritarios, los grupos a los que se quería llegar, y los potenciales asociados al programa. Se hicieron recomendaciones para realizar movilizaciones sociales y actividades de comunicación, basadas en las prácticas que eran utilizadas por las personas para reducir los criaderos potenciales. El respeto nacional por la religión y el amor al deporte, especialmente al rugby, llevaron a que el Consejo de Deportes, la Unión de Rugby y los grupos religiosos fueran identificados como asociados importantes para promover la prevención y el control del dengue. Igualmente, personal del proyecto y del Ministerio de Salud trabajó con la Unidad de Diseño del Currículo del Ministerio de Educación y con profesores, para desarrollar paquetes de información anti-dengue, dirigidos a profesores y niños y niñas de escuela primaria.
Se formaron grupos de trabajo con los asociados ya identificados para desarrollar materiales educativos y actividades de movilización dirigidos a sus públicos respectivos. Especialistas en multi-medios y comunicación, diseñadores gráficos y expertos en la producción de materiales impresos y publicidad, colaboraron con el Centro Nacional para la Promoción de la Salud en la etapa de pre-ensayo, y en la producción y difusión de mensajes clave. El apoyo de compañías de negocios, la TV de Fiji y la prensa, permitió que estos mensajes se pudieran difundir a un bajo costo.
Implementación de la nueva campaña de movilización social y comunicación
Como etapa previa a la campaña a nivel nacional, se realizó un pilotaje de las nuevas asociaciones y de las actividades de comunicación en la Suva City, en 1999. Las lecciones aprendidas durante esta puesta a prueba –incluyendo la necesidad de enfocarse más en comportamientos y no sólo en conocimientos- fueron utilizados en la planeación de una campaña a nivel nacional, que se adelantaría en todas las ciudades, entre octubre 2000 y marzo, 2001. Estos meses coinciden con la estación de lluvias, que es el período con mayor peligro de dengue, y durante la cual los habitantes perciben al mosquito como un problema. La campaña a nivel nacional se concentró primero en los cambios en el comportamiento relacionado con el manejo de las llantas en los hogares. Los principales mensajes eran: “Las llantas utilizadas para sembrar matas deben ser llenadas hasta arriba con tierra, para que las plantas crezcan mejor. En las llantas utilizadas para otros propósitos se deben hacer agujeros. Si no puede hacerlo, guarde las llantas bajo techo, resguardadas de la lluvia”.
Seguimiento y evaluación de esta aproximación
El intercambio de información entre el Ministerio de Salud y el equipo del proyecto se facilitó mediante el uso de llamadas, cartas, reuniones e informes. Los administradores de la sub-división médica, que hacían el seguimiento a las actividades de campo, enviaban periódicamente informes a las oficinas centrales del proyecto, especialmente los índices mensuales de larvas, determinados por funcionarios de salud ambiental.
Las actividades de movilización social y comunicación fueron evaluadas de diferentes formas. Primero, se realizaron regularmente entrevistas con personas elegidas al azar en la calle, utilizando un corto cuestionario estándar para evaluar la exposición de las personas a mensajes clave y los efectos de las acciones posteriores relacionadas con el manejo de las llantas. Los resultados fueron utilizados para hacer modificaciones en los mensajes, canales, y actividades. Antes de la campaña nacional (septiembre 2000), se realizó un sondeo de observación estructurada sobre el manejo de las llantas en 100 hogares seleccionados al azar, en dos diferentes áreas urbanas (Lautoka y Suva). De estos hogares, 82 fueron visitados de nuevo, después de que terminara la campaña nacional (julio 2001). Se contó el número de llantas en los patios y se evaluó si estas habían sido modificadas de alguna manera. Mientras que el número total de llantas no cambió, se detectó un cambio importante en su uso. Antes de la campaña, el 34% de las llantas estaban “bien manejadas” (es decir, llenas hasta arriba con tierra, se les habían hecho agujeros, o estaban almacenadas bajo techo). Este porcentaje había aumentado a 61% (p<0.001) cuando se realizó el sondeo al final de la campaña. En este sondeo se vio de nuevo la importancia de concentrarse en los sitios más importantes para la reproducción del mosquito y en buscar cambios sencillos en el comportamiento.
Lecciones aprendidas
Muchas lecciones se desprenden de este proyecto, pero queremos resaltar dos. Primero, se deben realizar estudios de ciencias sociales con regularidad a lo largo de un programa basado en la comunidad, para hacer modificaciones sobre la marcha y movilizar los asociados. El tipo tradicional de investigación –consistente en investigaciones iniciales de línea base, que son repetidas al final del proyecto o programa, sin otras investigaciones durante el desarrollo del proyecto- no permite afinar los métodos durante el desarrollo del proyecto[6]. El uso frecuente de investigación participativa transformó también este proyecto y permitió que se crearan nuevas redes durante la planeación de la investigación, las presentaciones de la investigación y los “think-tanks”.
Segundo, el estudio KAP reveló que los habitantes tenían pocos conocimientos acerca del dengue y poca preocupación acerca de los criaderos de mosquitos en ciertos recipientes importantes. La comunicación para el cambio en el comportamiento se dirigió a unos pocos comportamientos y el objetivo de la campaña era lograr unos pequeños cambios incrementales. La comunicación durante 2000-2001 estaba dirigida al manejo de las llantas y buscaba sólo unas modificaciones simples de las prácticas existentes. Estas lecciones han sido aplicadas en posteriores iniciativas dirigidas a la prevención y el control del dengue en Fiji[7].
Este trabajo fue apoyado por el Ministerio de Salud, Fiji, y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Australia.
Referencias
[1] Reed D, Macquire T and Mataika J. Type 1 dengue with haemorrhagic fever disease in Fiji: epidemiologic findings. Am J Trop Med Hyg, 1977, 26(4): 784-791.
[2] Prakash G, Raju AK and Koroivueta J. DF/DHF control in Fiji. Dengue Bulletin, 2001: 21-27.
[3] Secretariat of the Pacific Community. Rising to the Challenge! A report of the first community-based study of knowledge, attitudes and practices regarding dengue fever and dengue mosquitoes in Fiji. Noumea: Secretariat of the Pacific Community, Pacific Regional Vector Borne Diseases Project, 1999
[4] Kay BH, Prakash G and Andre RG. Aedes albopictus and other Aedes (Stegomyia) species in Fiji. J Am Mosq Cont Assoc, 1995, 11: 230-234
[5] Parks W and Bera A. Linking social research, health communication and dengue control: An example from Fiji. Arbovirus Research in Australia, 2001, 8: 267-274.
[6] Piotrow PT, Rimon II JG, Merritt AP and Saffitz G. Advancing health communication: The PCS experience in the field. Baltimore: Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Centre for Communication Programs, March 2003.
[7] Raju AK. Community mobilization in Aedes aegypti control programme by source reduction in peri-urban district of Lautoka, Viti Levu, Fiji Islands. Dengue Bulletin, 2003, 27: 149-155.
Oprima aquí para ver otras Experiencias Internacionales en Movilización Social y Comunicación para la Prevención y el Control del Dengue.
Fiji es un estado insular independiente, localizado en el Pacifico Sur. Las islas principales son Vanua Levu y Viti Levu. La capital, Suva, está localizada en el oriente de Viti Levu. La población de Fiji (alrededor de 850.000 personas), es étnica y culturalmente diversa. El dengue se ha convertido en una amenaza para Fiji debido a la creciente urbanización, la adaptabilidad del vector principal, y a inconsistencias en los programas de control. Desde finales del siglo 19, Fiji ha experimentado al menos 13 brotes documentados de dengue. La primera epidemia tuvo lugar en 1885[1]. En 1974-1975 se tuvieron los primeros reportes de dengue hemorrágico (DH). En 1998 hubo una gran epidemia de dengue, que dejó 24.000 personas afectadas y 13 víctimas mortales[2].
Hasta hace poco, la Unidad Nacional de Control de Vectores del Ministerio de Salud adelantaba un programa vertical de prevención y control del dengue, basado en costosas, intermitentes y muy inefectivas fumigaciones con insecticidas. La Unidad estaba afectada por limitaciones presupuestales y de personal, insuficiente capacitación, y deficiencias en transporte y equipos. Las limitaciones en los recursos impedían realizar acciones efectivas basadas en la comunidad y establecer asociaciones útiles entre el Ministerio de Salud, y ONGs, el sector de los negocios, y otros ministerios.
Innovaciones en la planeación de la prevención y el control contra el dengue
El Proyecto Regional del Pacífico para Enfermedades Transmitidas por Vectores (1997-2001), fue diseñado para ayudar a los gobiernos y comunidades de Vanuatu, Fiji e Islas Solomon en la prevención y el control de enfermedades transmitidas por vectores. El proyecto fue financiado por la Agencia para Desarrollo Internacional del gobierno de Australia (AusAID) y administrado por el Secretariado de la Comunidad del Pacífico. Uno de los principales objetivos del proyecto era fortalecer la capacidad nacional de desarrollar e implementar programas efectivos de control y prevención de vectores, mediante una innovadora movilización social.
El proyecto apoyó la primera investigación sobre Conocimientos, Actitudes y Prácticas (KAP, sigla en ingles) realizada en Fiji (septiembre - octubre 1998). Los objetivos del estudio eran obtener información de línea base y guiar las recomendaciones para los posteriores cambios comportamentales y organizacionales. Un equipo de investigadores fijianos e indo-fijianos visitó comunidades urbanas, peri-urbanas y rurales en Fiji. En esta investigación basada en la comunidad se utilizaba una combinación de técnicas cuantitativas, cualitativas y participativas, para investigar por qué y cómo los habitantes enfrentaban el mosquito. Se buscaba, además, documentar sus impresiones sobre cómo los servicios locales estaban manejando el problema del dengue[3].
Las investigaciones permitieron identificar aspectos importantes que anteriormente habían sido pasados por alto. Las personas entrevistadas no se preocupaban por reducir los más productivos criaderos de mosquitos – en Fiji se trata especialmente de las llantas usadas y los barriles de 44 galones[4]. Por ejemplo, las personas no consideraban que llantas desechadas fueran basura, sino que las utilizaban como jardines de flores. Por consiguiente, las llantas no eran eliminadas durante campañas de limpieza, y no existían prácticas específicas para su manejo in situ[5].
Los resultados de la investigación de línea base les fueron presentados a representantes de los Ministerios de Salud y Educación, del Centro Nacional para Promoción de la Salud, de los medios y compañías de publicidad, de otros sectores del gobierno, y ONGs, durante un ‘think tank’ de cuatro días, realizado en junio 1999. Los participantes utilizaron los resultados para identificar los comportamientos prioritarios, los grupos a los que se quería llegar, y los potenciales asociados al programa. Se hicieron recomendaciones para realizar movilizaciones sociales y actividades de comunicación, basadas en las prácticas que eran utilizadas por las personas para reducir los criaderos potenciales. El respeto nacional por la religión y el amor al deporte, especialmente al rugby, llevaron a que el Consejo de Deportes, la Unión de Rugby y los grupos religiosos fueran identificados como asociados importantes para promover la prevención y el control del dengue. Igualmente, personal del proyecto y del Ministerio de Salud trabajó con la Unidad de Diseño del Currículo del Ministerio de Educación y con profesores, para desarrollar paquetes de información anti-dengue, dirigidos a profesores y niños y niñas de escuela primaria.
Se formaron grupos de trabajo con los asociados ya identificados para desarrollar materiales educativos y actividades de movilización dirigidos a sus públicos respectivos. Especialistas en multi-medios y comunicación, diseñadores gráficos y expertos en la producción de materiales impresos y publicidad, colaboraron con el Centro Nacional para la Promoción de la Salud en la etapa de pre-ensayo, y en la producción y difusión de mensajes clave. El apoyo de compañías de negocios, la TV de Fiji y la prensa, permitió que estos mensajes se pudieran difundir a un bajo costo.
Implementación de la nueva campaña de movilización social y comunicación
Como etapa previa a la campaña a nivel nacional, se realizó un pilotaje de las nuevas asociaciones y de las actividades de comunicación en la Suva City, en 1999. Las lecciones aprendidas durante esta puesta a prueba –incluyendo la necesidad de enfocarse más en comportamientos y no sólo en conocimientos- fueron utilizados en la planeación de una campaña a nivel nacional, que se adelantaría en todas las ciudades, entre octubre 2000 y marzo, 2001. Estos meses coinciden con la estación de lluvias, que es el período con mayor peligro de dengue, y durante la cual los habitantes perciben al mosquito como un problema. La campaña a nivel nacional se concentró primero en los cambios en el comportamiento relacionado con el manejo de las llantas en los hogares. Los principales mensajes eran: “Las llantas utilizadas para sembrar matas deben ser llenadas hasta arriba con tierra, para que las plantas crezcan mejor. En las llantas utilizadas para otros propósitos se deben hacer agujeros. Si no puede hacerlo, guarde las llantas bajo techo, resguardadas de la lluvia”.
Seguimiento y evaluación de esta aproximación
El intercambio de información entre el Ministerio de Salud y el equipo del proyecto se facilitó mediante el uso de llamadas, cartas, reuniones e informes. Los administradores de la sub-división médica, que hacían el seguimiento a las actividades de campo, enviaban periódicamente informes a las oficinas centrales del proyecto, especialmente los índices mensuales de larvas, determinados por funcionarios de salud ambiental.
Las actividades de movilización social y comunicación fueron evaluadas de diferentes formas. Primero, se realizaron regularmente entrevistas con personas elegidas al azar en la calle, utilizando un corto cuestionario estándar para evaluar la exposición de las personas a mensajes clave y los efectos de las acciones posteriores relacionadas con el manejo de las llantas. Los resultados fueron utilizados para hacer modificaciones en los mensajes, canales, y actividades. Antes de la campaña nacional (septiembre 2000), se realizó un sondeo de observación estructurada sobre el manejo de las llantas en 100 hogares seleccionados al azar, en dos diferentes áreas urbanas (Lautoka y Suva). De estos hogares, 82 fueron visitados de nuevo, después de que terminara la campaña nacional (julio 2001). Se contó el número de llantas en los patios y se evaluó si estas habían sido modificadas de alguna manera. Mientras que el número total de llantas no cambió, se detectó un cambio importante en su uso. Antes de la campaña, el 34% de las llantas estaban “bien manejadas” (es decir, llenas hasta arriba con tierra, se les habían hecho agujeros, o estaban almacenadas bajo techo). Este porcentaje había aumentado a 61% (p<0.001) cuando se realizó el sondeo al final de la campaña. En este sondeo se vio de nuevo la importancia de concentrarse en los sitios más importantes para la reproducción del mosquito y en buscar cambios sencillos en el comportamiento.
Lecciones aprendidas
Muchas lecciones se desprenden de este proyecto, pero queremos resaltar dos. Primero, se deben realizar estudios de ciencias sociales con regularidad a lo largo de un programa basado en la comunidad, para hacer modificaciones sobre la marcha y movilizar los asociados. El tipo tradicional de investigación –consistente en investigaciones iniciales de línea base, que son repetidas al final del proyecto o programa, sin otras investigaciones durante el desarrollo del proyecto- no permite afinar los métodos durante el desarrollo del proyecto[6]. El uso frecuente de investigación participativa transformó también este proyecto y permitió que se crearan nuevas redes durante la planeación de la investigación, las presentaciones de la investigación y los “think-tanks”.
Segundo, el estudio KAP reveló que los habitantes tenían pocos conocimientos acerca del dengue y poca preocupación acerca de los criaderos de mosquitos en ciertos recipientes importantes. La comunicación para el cambio en el comportamiento se dirigió a unos pocos comportamientos y el objetivo de la campaña era lograr unos pequeños cambios incrementales. La comunicación durante 2000-2001 estaba dirigida al manejo de las llantas y buscaba sólo unas modificaciones simples de las prácticas existentes. Estas lecciones han sido aplicadas en posteriores iniciativas dirigidas a la prevención y el control del dengue en Fiji[7].
Este trabajo fue apoyado por el Ministerio de Salud, Fiji, y la Agencia para el Desarrollo Internacional de Australia.
Referencias
[1] Reed D, Macquire T and Mataika J. Type 1 dengue with haemorrhagic fever disease in Fiji: epidemiologic findings. Am J Trop Med Hyg, 1977, 26(4): 784-791.
[2] Prakash G, Raju AK and Koroivueta J. DF/DHF control in Fiji. Dengue Bulletin, 2001: 21-27.
[3] Secretariat of the Pacific Community. Rising to the Challenge! A report of the first community-based study of knowledge, attitudes and practices regarding dengue fever and dengue mosquitoes in Fiji. Noumea: Secretariat of the Pacific Community, Pacific Regional Vector Borne Diseases Project, 1999
[4] Kay BH, Prakash G and Andre RG. Aedes albopictus and other Aedes (Stegomyia) species in Fiji. J Am Mosq Cont Assoc, 1995, 11: 230-234
[5] Parks W and Bera A. Linking social research, health communication and dengue control: An example from Fiji. Arbovirus Research in Australia, 2001, 8: 267-274.
[6] Piotrow PT, Rimon II JG, Merritt AP and Saffitz G. Advancing health communication: The PCS experience in the field. Baltimore: Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Centre for Communication Programs, March 2003.
[7] Raju AK. Community mobilization in Aedes aegypti control programme by source reduction in peri-urban district of Lautoka, Viti Levu, Fiji Islands. Dengue Bulletin, 2003, 27: 149-155.
Oprima aquí para ver otras Experiencias Internacionales en Movilización Social y Comunicación para la Prevención y el Control del Dengue.
Fuente
Material entregado a La Iniciativa de Comunicación por The Change Project. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.
A partir de experiencias en Fiji, este documento ilustra la importancia de realizar investigaciones de ciencias sociales tanto durante la planeación como durante la implementación de actividades de prevención y control del dengue.
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