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Medios de comunicación y prevención de violencia en adolescentes y jóvenes en América Latina

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144
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Este número del Son de Tambora hace parte de nuestra serie especial de análisis. En esta ocasión, hemos solicitado a Jair Vega, profesor e investigador del Grupo de Investigación en Comunicación y Cultura PBX de la Universidad del Norte en Barranquilla, Colombia y consultor de La Iniciativa de Comunicación, que comparta con nosotros, las conclusiones y reflexiones que suscitó el "Documento de evidencias sobre el estado del arte en prevención de violencia en adolescentes y jóvenes usando la estrategias de medios de comunicación (radio, televisión, medios de comunicación escrita y nuevas tecnologías de comunicación)", encargado por la Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit, GTZ, y la Organización Panamericana de la Salud, OPS a la La Iniciativa de Comunicación, a través del Proyecto Fomento del Desarrollo Juvenil y Prevención de la Violencia. Este estado del arte, que tuvo como objetivo establecer concepciones, aclarar interrogantes e identificar tendencias, luego de identificar 56 proyectos en prevención en la región, pone de manifiesto la multiplicidad de perspectivas desde donde es posible abordar la relación medios de comunicación, violencia y jóvenes.

 

La serie especial de análisis, cuyos números circulan el primer miércoles de cada mes, pretende divulgar opiniones críticas y generar diálogo. Nos es imposible garantizar la publicación de todos los artículos recibidos, dado nuestro número limitado de ediciones por año. Sin embargo, si desea hacer una contribución, comuníquese con Juana Marulanda - jmarulanda@comminit.com - Muchas gracias.

 

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MEDIOS DE COMUNICACION Y PREVENCION DE VIOLENCIA EN ADOLESCENTES Y JOVENES EN AMERICA LATINA

 

La relación entre medios de comunicación, violencia y jóvenes es bastante compleja, pues puede verse desde múltiples perspectivas. Una primera mirada podría darse a partir de la pregunta ¿son los medios de comunicación solamente generadores de violencia en jóvenes o de alguna manera están contribuyendo a la construcción de convivencia? Esta pregunta abre a su vez, varias posibilidades, dependiendo de la concepción que se tenga de los medios: desde lo masivo hasta lo comunitario. De su uso: desde lo comercial hasta lo educativo. De los jóvenes: individuos vulnerables en condiciones de riego o sujetos de derechos. Y finalmente, de la violencia y las alternativas frente a ella: prevención, construcción de paz o generación de convivencia.

 

El asunto se hace más complejo en la medida en que se ponen de presente las formas de relación que se desprenden de estas concepciones, en los diferentes contextos. Por ejemplo, ¿son los jóvenes generadores de violencia o son los jóvenes instrumentalizados por violencias no propiamente juveniles, que hacen parte de lógicas adultas relacionadas con la delincuencia organizada, la violencia política o el narcotráfico, entre otras?

 

Y eso no es todo; en cuanto a la relación entre medios y violencia por ejemplo, existe literatura que relaciona los comportamientos violentos de los jóvenes con el consumo de contenidos violentos de los medios de comunicación. Pero a su vez, existen una cantidad importante de experiencias que apuntan a la prevención de la violencia en los jóvenes, a partir del uso de los medios. ¿Qué tan viable es entonces conseguir resultados significativos en este campo, a partir de los medios de comunicación?

 

Precisamente tratando de establecer concepciones y aclarar interrogantes, la Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit, GTZ, y la Organización Panamericana de la Salud, OPS a través del proyecto regional fomento del desarrollo juvenil y prevención de la violencia, solicitaron a la Iniciativa de Comunicación la elaboración de un "Documento de evidencias sobre el estado del arte en prevención de violencia en adolescentes y jóvenes usando la estrategias de medios de comunicación (radio, televisión, medios de comunicación escrita y nuevas tecnologías de comunicación)".

 

Después de un amplio proceso de convocatoria regional, se identificaron 56 experiencias en diferentes países de Latinoamerica y se categorizaron de acuerdo con sus objetivos, los contextos en los cuáles surgen los proyectos, las poblaciones priorizadas, los enfoques y estrategias concebidos, los temas de acción, los medios utilizados, el tipo de entidades ejecutoras, los resultados obtenidos y los tipos de evaluación implementados.

 

Igualmente, se hizo un esfuerzo en clasificar las experiencias del estudio en experiencias con alguna evidencia de impacto; experiencias que podrían haber tenido resultados importantes pero que aún no cuentan con evidencia significativa; y experiencias sin suficiente información al respecto.

 

Pero más allá, este recorrido permitió construir una conceptualización sobre la relación jóvenes y violencia, los diferentes enfoques en el trabajo de prevención de la violencia, la relación medios y violencia, los usos de los medios de comunicación en la prevención de la violencia y la evidencia de efectividad en este tipo de proyectos.

 

En el trabajo se identificaron de manera complementaria, otras iniciativas de referencia como modelo de intervención en medios y violencia, así como procesos relacionados con el mejoramiento de la calidad de la producción de los medios de comunicación.

 

A continuación se presentan las principales conclusiones y recomendaciones generadas a partir del estudio:

 

Se constata un tránsito en la comprensión de la relación jóvenes – violencia. Los jóvenes ya no se identifican simplemente como generadores de violencia; se ahonda en las variaciones que el contexto particular puede generar y en las influencias de las lógicas e intereses adultos. Tampoco se identifican únicamente como víctimas o como sujetos en "riesgo social"; se avanza aún más, para comenzar a concebirlos como "sujetos de derechos", con todas las implicaciones que ésto pueda tener.

 

Si bien es cierto que el enfoque clásico de prevención de la violencia –que en nuestro caso específico se aplica a jóvenes-, ha contribuido de manera significativa a la comprensión y explicación de la situación, ha llegado el momento de abrirse a otras comprensiones. ¿En qué condiciones por ejemplo, deberían desarrollarse procesos de atención a victimas o personas inmersas en situaciones de violencia desde la comunicación? ¿Cómo podría abordarse la promoción de la convivencia para superar la acción reactiva frente al problema –en este caso la violencia- y en su lugar establecer un derrotero de sociedad que permita convivir dignamente? Este abordaje está muy presente en la documentación de varias de las experiencias clasificadas.

 

Se constata la falta de información sobre evaluación de los proyectos, bien porque existe una cultura de evaluación aún limitada, o bien porque no existe una cultura de socialización de los resultados, lo cual impide por supuesto, que se dé la revisión de pares y la réplica.

 

La falta de evaluación genera a su vez, la imposibilidad de establecer evidencia de los logros obtenidos, bien sea como aprendizaje de los procesos, resultados o impacto de las experiencias. Y en consecuencia, serias dificultades para poder recomendar la implementación o sugerir la no utilización de procesos específicos. Es así que solo un poco más de la mitad de las intervenciones encontradas presentan resultados explícitos.

 

Es evidente un desbalance en el número de experiencias encontradas en los diferentes países, siendo las más numerosas las de Colombia y Brasil. En el caso colombiano, este hecho se explica por procesos históricos como el narcotráfico y la confrontación armada, que vinculan a los jóvenes con la violencia. En el caso de Brasil, se explica por su importante trayectoria en la producción de medios orientada a fortalecer procesos sociales de desarrollo.

 

La investigación deja ver una tendencia a desarrollar proyectos mediante alianzas, debido sobre todo, a los costos que implican los procesos; pero también, debido a la importancia que ha ganado el esquema de trabajo colectivo, interinstitucional e intersectorial, que se muestra como una alternativa para generar mayor impacto. De hecho, la mayoría de las experiencias que se considera han tenido impacto han trabajado en alianzas. Es significativo también el número de experiencias desarrolladas solamente por ONG´s y en menor grado, la presencia exclusiva del Estado.

 

En general, los proyectos de comunicación en prevención de la violencia en jóvenes enfatizan en la necesidad de visibilizar, capacitar y fortalecer la participación de los jóvenes. Se encontró un fuerte énfasis en el empoderamiento de los adolescentes y jóvenes para el manejo de los medios de comunicación, que fortalece la autonomía.

 

El énfasis de varias de las intervenciones está en la formación para la producción, la cual permite el empoderamiento de los sujetos sobre el proceso mismo y amplía sus capacidades de expresión, sobre todo, cuando los sujetos son además actores principales de la dinámica comunicativa y el proceso está ligado a temáticas como la participación juvenil y la generación de espacios de expresión.

 

Aunque la mayoría de las intervenciones está orientada a los jóvenes en general, existen algunos énfasis como jóvenes escolarizados, jóvenes en condiciones de pobreza y jóvenes considerados en situación de riesgo por estar en la calle o en pandillas.

 

El estudio identifica experiencias exitosas realizadas desde diferentes aproximaciones conceptuales; no podría elegirse entonces, un enfoque exitoso a priori. Se hace necesario más bien, pensar el enfoque de acuerdo con las necesidades, la perspectiva del trabajo y las posibilidades que permita el contexto. Sin embargo, llama la atención que la mayoría de los proyectos están orientados a la promoción de la convivencia, lo cual en perspectiva, podría ser más estratégico y más sostenible.

 

Se destaca que casi la mitad de las intervenciones se soportan en el uso de nuevas tecnologías; le sigue la televisión y en tercer lugar, la radio, lo que indica que este tipo de medios es cada vez más usado en intervenciones. Así mismo, el estudio no muestra evidencia de mayor efectividad de algún medio en la prevención de violencia en jóvenes. Por el contrario, se muestra que distintos medios, en distintos contextos y bien utilizados, pueden ser muy eficaces. La mayoría de las experiencias que muestran evidencia utiliza una mezcla comunicacional que incorpora varios medios y procesos.

 

En general se detectó que el uso de los medios masivos y de producciones significativas para prevención de la violencia es limitado en la región y los proyectos existentes no tienen procesos de evaluación.

 

Es importante destacar igualmente, la existencia de procesos en la región, orientados a la responsabilidad social de los medios que podrían posibilitar iniciativas de trabajo en la medida en que se articulen con procesos que aporten conocimientos y recursos que garanticen su ejecución.

 

Por otra parte, se evidencia un distanciamiento de la academia con los procesos de intervención. Aunque se incluyeron listados de académicos de toda la región en el proceso de convocatoria, fue prácticamente ninguna la información recibida de estos actores clave.

 

ALGUNAS RECOMENDACIONES

 

 

  • En cuanto a los enfoques, si bien es cierto que es necesario trabajar tanto en atención y prevención de la violencia como en la promoción de convivencia, de acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada contexto, se sugiere enfatizar en la promoción de la convivencia, pues constituye un enfoque más propositivo, estratégico y sostenible en la medida en que actúa como propuesta y no como reacción.
  • Se sugiere apuntar a superar la relación entidad de cooperación o gubernamental contratante y ONG o medio contratado, para construir más bien, alianzas entre diferentes actores que articulen experticia, conocimiento técnico, relaciones y recursos financieros.
  • Es importante igualmente, avanzar en la vinculación de la academia en el acompañamiento de este tipo de proyectos, de tal forma que a través de la investigación se pueda ir consolidando un campo de evidencias validadas en esta temática.
  • El proceso de investigación muestra la necesidad de trabajar en el fortalecimiento de la cultura de gestión de los procesos de intervención en comunicación. Es necesario fortalecer también, los procesos de planeación, y sobre todo, enfatizar en la necesidad de evaluar los proyectos. Se hace necesario igualmente, generar mejores condiciones para que las evaluaciones de los proyectos de comunicación sean debatidas y socializadas.
  • La investigación muestra igualmente la necesidad de fortalecer una cultura de la evaluación que enfatice no solamente en la formación metodológica, sino también en: a) la sensibilización en torno a la responsabilidad social que tienen todas las entidades que hacen intervenciones, en el ejercicio de dar cuenta de sus acciones y de los presupuestos invertidos; b) la necesidad de someter los resultados de las evaluaciones a revisión de pares de tal forma que se genere una validación crítica de los mismos, lo cual es básico para sus posibilidades de réplica; c) sensibilización en cuanto a la importancia de la evaluación pues muchos de los proyectos desarrollados constituyen experiencias piloto y al no ser evaluadas ni sistematizadas no pueden cumplir con ese objetivo; d) la necesidad de ofrecer un acompañamiento para los procesos, que permita no solo evaluarlos, sino sistematizarlos y generar bancos de proyectos y lecciones aprendidas. Todo lo anterior implica a su vez la necesidad de que los proyectos cuenten con los recursos financieros para su evaluación.
  • Este proceso abre las puertas a otras oportunidades de reflexión, no sólo para quienes trabajan en prevención de violencia en jóvenes, sino para sus financiadores. Sería de enorme importancia establecer por ejemplo, procesos de seguimiento o acompañamiento de experiencias, de tal forma que se pueda construir evidencia más cualificada de su impacto. Sería también de valía, crear e impulsar redes de personas y organizaciones trabajando en prevención de violencia en jóvenes, y establecer canales permanentes de reflexión y diálogo entre ellas.
  • Se abre incluso la posibilidad de establecer escenarios de encuentro entre ellos. En tal sentido se podría explorar la posibilidad de establecer vínculos entre procesos de responsabilidad social de medios, medios comerciales o productores de medios con iniciativas sociales, ong`s expertas en el tema, entidades gubernamentales, de tal forma que se puedan gestar iniciativas de impacto en los países.

 

Jair Vega
jvega@uninorte.edu.co

 

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"Documento de evidencias sobre el estado del arte prevención de violencia en adolescentes y jóvenes usando la de medios de comunicación (radio, televisión, medios de comunicación escrita y nuevas tecnologías de comunicación)"

 

Algunas experiencias de Nivel 1 identificadas en el proceso:


 

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OPINE SOBRE EL TEMA EN TOMADO EL PULSO

 

¿Son efectivas las estrategias de medios de comunicación para la prevención de violencia en jóvenes?

 

¿De acuerdo o en desacuerdo?

 

 

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Este número del Son de Tambora expresa un punto de vista personal; ha sido escrito y firmado por su autor. Las opiniones que aquí se expresan reflejan su pensamiento individual y no necesariamente, el de La Iniciativa de Comunicación o el de sus socios.

 

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Coordinador del grupo de socios de la Iniciativa de Comunicación: Garth Japhet, Soul City garthj@soulcity.org.za

Director Ejecutivo: Warren Feek wfeek@comminit.com

Directora para América Latina: Adelaida Trujillo atrujillo@comminit.com

 

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El Son de Tambora pretende cubrir una amplia gama de actividades acerca de la comunicación para el desarrollo. La inclusión de un tema o idea en el boletín no implica apoyo o acuerdo de los socios.

 

Envíe información para el Son de Tambora a Juana Marulanda, Editora, jmarulanda@comminit.com

 

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