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La salud de nuestros niños
El siguiente texto es parte de los conceptos vertidos por los profesionales en torno de este tema en el programa televisivo "Salud en Familia"
Invitados: Dr. Carlos Nasta, Dra Angela Sobrero
Cómo asegurar que los bebés crezcan y se conviertan en niños sanos, es uno de los grandes desafíos de la sociedad en general y de los profesionales de la salud en particular.Para ello es necesario ofrecer intervenciones en dos frentes - la prevención de enfermedades y el tratamiento de la enfermedad cuando esta ocurre.
Los grandes interrogantes en este tema respondidos por los especialistas en la próxima emisión de Salud en Familia.
Los primeros ocho años de la vida del niño son fundamentales, especialmente los tres primeros años, que son la base de la salud, el crecimiento y el desarrollo en el futuro. Durante este período, las niñas y los niños aprenden más rápidamente que en cualquier otra época. Los recién nacidos y los niños de corta edad se desarrollan con mayor rapidez y aprenden más rápidamente cuando reciben amor y afecto, atención, aliento y estímulos mentales, así como alimentos nutritivos y una buena atención de la salud.
Todos los niños tienen derecho a que les registren legalmente cuando nacen, a recibir atención de la salud, una buena alimentación, educación y protección contra las lesiones, el maltrato y la discriminación. Es la obligación de los progenitores y los gobiernos asegurar que estos derechos se respeten, se protejan y se pongan en práctica.
El cuidado y la atención que recibe un niño durante los primeros ocho años de su vida, y especialmente durante los tres primeros años, son muy importantes y tienen gran influencia durante el resto de su vida.
Los bebés empiezan a aprender rápidamente a partir del momento de su nacimiento. Crecen y aprenden más rápidamente cuando reciben cariño, atención y estímulos además de una buena alimentación y una adecuada atención de la salud.
Alentar a los niños a jugar y explorar les ayuda a aprender y desarrollarse social, emocional, física e intelectualmente Los niños aprenden a actuar imitando el comportamiento de las personas que tienen más próximas.
Todos los progenitores y personas a cargo de los niños deberían estar informados sobre los síntomas indicativos de que un niño no está progresando a un ritmo normal.
El desarrollo del niño: crecimiento y alimentación
La Dra. Angela Figueroa Sobrero, pediatra y endocrinóloga del Hospital de Materno Infantil "San Roque" de Paraná, señala "los primeros tres años de vida son trascendentales para niñas y niños, debido a que es justo en este periodo cuando su talla y peso aumentan en forma más importante".
Si bien es cierto que la presencia de baja talla y peso en un pequeño respecto a parámetros establecidos mundialmente tiene su origen en deficiencias nutricionales es necesario detectar este déficit ya que puede estar enmascarando enfermedades que no han sido debidamente diagnosticadas."Los pediatras están adiestrados para pesar y medir a los chiquitos en cada uno de los controles de rutina, e inclusive, se debiera tomar el peso y la talla de los padres para poder establecer la guía´, es decir los parámetros que van a indicar la talla y peso del niño" advierte la Dra. Figueroa.
El Dr. Lejarraga, que estuvo en Paraná en las Jornadas de Endocrinología, es el creador de tablas estandarizadas, aceptadas a nivel internacional, que sirven para dar seguimiento al peso y talla de los niños. "Esto es un gran avance ya que nos posibilita apreciar si el crecimiento del niño se ajusta a los parámetros normales o no" enfatiza Figueroa.
"Controlar la velocidad del crecimiento es algo indispensable y además un cálculo exquisito" sostiene la Dra. Figueroa Sobrero "al principio es muy rápido y, de hecho, en los primeros tres meses se duplica el peso con que nació, luego va disminuyendo poco a poco". Se estima que en el primer año los pequeños aumentan su estatura 25 centímetros o más, y para el segundo sólo la mitad. El crecimiento continúa durante toda la infancia, pero ocurre a un ritmo más moderado, y sólo volverá a alcanzar cifras considerables en la pubertad.
Según el Dr. Carlos Nasta, jefe del Servicio Interino de Cuidados Intermedios Hospital Materno Infantil "San Roque" de Paraná, el cuidado de la dieta del niño debe considerarse desde el momento en que se encuentra en el vientre de la madre y luego contemplar las distintas etapas en la vida del niño hasta que se convierte en adulto. "Una dieta equilibrada, que contemple las necesidades en calcio, vitaminas, potasio, se traducirá no sólo en un desarrollo corporal acorde a su edad, sino que también le ayuda en el crecimiento de la masa cerebral y en el desarrollo de habilidades".
En este sentido la Dra. Figueroa Sobrero indica que lamentablemente lo que se pierde en desarrollo intelectual no se recupera más. Y agrega "debemos hacer una campaña sistemática de la importancia del control pediátrico, de la importancia de los análisis al momento de nacer, ya que una gotita de sangre previene un mar de lágrimas"
La importancia del afecto
Para alcanzar un desarrollo psíquico adecuado, el niño necesita recibir cariño y atención durante sus primeros años. Sostener y acunar al niño y hablar con él estimula su crecimiento y promueve su desarrollo emocional. Mantenerlo cerca de su madre y amamantarlo cuando lo pida supone para el recién nacido un sentimiento de seguridad. Amamantar es, para el niño, una fuente de nutrición y de seguridad.
Los niños y las niñas tienen las mismas necesidades físicas, mentales, emocionales y sociales. Ambos disponen de la misma capacidad de aprendizaje. Y ambos tienen la misma necesidad de cariño, atención y aprobación.
Llorar es la forma que un niño pequeño tiene para comunicar sus necesidades. Una rápida respuesta al llanto del niño, sosteniéndolo y hablando con él de manera tranquilizadora, contribuirá a establecer un sentimiento de confianza y seguridad.
Los niños que padecen anemia, están desnutridos o se enferman con frecuencia pueden asustarse e irritarse con mayor facilidad que un niño saludable, y tener menos ganas de jugar, explorar y relacionarse con otros niños. Estos niños necesitan una atención especial y es necesario ayudarles a comer.
Las emociones de los niños son reales y muy poderosos. Por ejemplo, pueden experimentar un sentimiento de frustración cuando no son capaces de hacer alguna cosa o se les niega algo que desean. Los niños suelen tener miedo de las personas desconocidas o de la oscuridad. Los niños pueden desarrollar un carácter tímido y retraído, incapaz de expresar las emociones con normalidad, si se toma a broma, se castiga o se ignora su llanto, su enfado o su miedo. Los cuidadores aumentarán las probabilidades de que el niño crezca feliz, seguro y bien equilibrado si le tratan con paciencia y consideración cuando experimenta emociones fuertes.
Los castigos físicos o cualquier despliegue de violencia son perjudiciales para el desarrollo del niño. Los niños castigados en momentos de irritación tienen más probabilidades de desarrollar ellos mismos un comportamiento violento. Una explicación clara sobre la conducta a seguir, la imposición de normas firmes sobre lo que no se debe hacer y la aprobación ante una buena conducta constituyen sistemas más efectivos para alentar a los niños a que se conviertan en miembros plenos y productivos de la familia y de la comunidad.
Ambos progenitores, así como otros miembros de la familia, tienen que participar en el cuidado de los niños. La función del padre es de particular importancia. El padre puede ayudar a satisfacer la necesidad de amor, cariño y estímulos que requiere el niño y asegurar que recibe una educación de buena calidad, una alimentación adecuada y atención de la salud. El padre puede ayudar a asegurar que el entorno sea seguro y esté libre de violencia. El padre puede también desempeñar tareas domésticas, especialmente cuando la madre esté embarazada o tenga que amamantar al lactante.
Niños y nutrición
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo. Dado que el retraso en el crecimiento ocurre casi exclusivamente durante el periodo intrauterino y en los 2 primeros años de vida, es importante que las intervenciones de prevención de la atrofia, la anemia o la xeroftalmia ocurran en la edad temprana.
Si el niño está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializar efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas. Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida. "Cuando no hay suficiente comida, el cuerpo tiene que tomar una decisión sobre cómo invertir la cantidad limitada de sustancias alimenticias disponibles. Primero está la supervivencia, luego el crecimiento. En cuanto a la nutrición, el cuerpo parece que está obligado a clasificar el aprendizaje en último lugar. Es mejor ser estúpido y estar vivo a ser inteligente y estar muerto" (Sagan y Druyan).
Algunos de los problemas de desarrollo experimentados por niños desnutridos son causados por limitaciones fisiológicas tales como el crecimiento retardado del cerebro y el bajo peso al nacer, mientras que otros problemas son el resultado de una interacción limitada y estimulación anormal, las cuales son vitales para el desarrollo saludable. Una buena nutrición y una buena salud están directamente conectadas a través del tiempo de vida, pero la conexión es aún más vital durante la infancia. Más de la mitad de la mortalidad infantil en países de bajos ingresos puede atribuirse a la desnutrición.
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